Traduciendo los sentimientos

domingo, 7 de octubre de 2012

ENREDADA EN TI




Quiero ser por siempre tu enredadera y 
que tus brazos me acojan incansablemente en el devenir de los días.



martes, 2 de octubre de 2012

DENTRO DE UN BOLSO



Dicen que en un bolso de mujer hay tantas cosas que es imposible saber cuántas y para qué están ahí.
Llegó el verano y quedó atrás el bolso negro de loneta, todas las cosas, que no eran tantas como las de la mujer del tópico, pasaron a un bolso de tela india en tonos cobrizos, adornada con espejitos minúsculos.
Eso creía, que todas las cosas importantes habían ido a parar allí, sin embargo, hoy, en un intento de rescatar el verano, esparció las cosas del bolso sobre el sofá, para sentir el olor del mar e impregnarse de salitre. Para aspirar el perfume de la piel estival. Para caminar con los ojos cerrados por las calles de los lugares en las que, detenidos, se besaban.
Se entretuvo en cada objeto asociándole un recuerdo, pero... porque siempre hay un pero, percibió la ausencia de un pequeño papel, uno plegado y mil veces doblado donde rezaba el futuro que un día le predijera una runa.
No sabía porque había creido ciegamente en él en ese momento de su vida, tal vez fuera porque necesitaba desesperadamente que algo la conmoviese.
Recogió una a una sus pertenencias mientras desfilaban por su mente un sinfín de pensamientos que corroboraban que no le hacía falta encontrar aquel amuleto porque se había superado con creces lo vaticinado aquella mañana de domingo, mientras paseaba bajo el sol amable de otoño, por un colorido mercadillo medieval.

lunes, 1 de octubre de 2012

LA CARTA

Se estrenó el mes de octubre con un mensaje para el cartero. Mucho tiempo atrás era lo más común. Escribir y poner una pequeña crucecita en el encabezamiento, sobreentendiendo el que enviaba y el que leía, que estaban amparados por Dios. Después, una frase hecha y dos puntos para continuar el escrito. La ilusión de pegar el sello o de recortarlo para la colección según que fueses el remitente o el destinatario. Morados, verdes y anaranjados. Ahora, ni siquiera hay que sacar la lengua o mojarlo en la esponjilla reseca, ahora, hasta los sellos son pegatinas y hablan sin pronunciar palabra sobre la conservación del medio ambiente o aparece Bob Esponja. Ni peor, ni mejor o las dos cosas. Sobre todo, diferente.
Hoy, estrené un mes escribiendo una carta, una de esas que salen junto con el sentimiento, de las que se conforman con palabras que hace mucho están dentro de ti y que tardas en exteriorizar...las prisas, el acomodo, las prioridades... excusas al fin y al cabo.
Volará la carta o quizá quede retenida unos segundos en los puentes derrumbados sobre el barro de la gota fría.
Un cartero, en otro lugar tocará una puerta para dejar el sobre que esta misma tarde he preparado, lo sacará de la bolsa amarilla que abandonará por unos segundos en la acera y la echará en el suelo, acostumbrado como está, a repartir cartas impersonales, sobres con nombre diferente y contenido idéntico. La dejará sobre las losas frías del otoño y retornará a su carro y a su devenir por las calles.
Una mujer abrirá la puerta una vez se haya marchado y en su andar mostrará pereza al pensar en recoger, hoy también, la avalancha de papeles inservibles. Al incorporarse, su sonrisa expresará la alegría de que el cartero se haya detenido en su puerta con un mensaje distinto.

domingo, 30 de septiembre de 2012

DE NUEVO LA LLUVIA

Caía con fuerza sobre los árboles del patio, el día gris e inquieto no me hizo presagiar lo que sucedería. Tal vez fuera porque celebraba un cumpleaños especial o porque su piel había dormido junto a la mía. Tal vez fuera el color intrínseco del viernes o la sensación que produce saber que nunca estás sola.
Las horas transcurrieron y la lluvia azotaba sin descanso. La serenidad dio paso a la expectación al ver personas nerviosas, sin embargo, mis pasos eran firmes y mi voz no permutó en ningún momento, llegando a sonar tranquilizadora a las dos y cuarto. Saldrá el sol y nos acompañará en el camino de vuelta.

martes, 25 de septiembre de 2012

LA SIESTA

Podía sentir su respiración tranquila. Eran las cuatro de la tarde y mientras a mi alrededor las moscas se jactaban de su vuelo rasante sobre mi nariz, en otro lugar, dos cuerpos reposaban en el letargo de la tarde veraniega. En sus ojos dormidos podía ver el trazado de sus vidas y en sus bocas resoplantes, el rosa desgastado por el tiempo. Sin percatarse de mi presencia pero sintiéndome a su lado me sonreían con ternura, como cuando era una niña. Los abracé y por unos segundos, la mosca se hizo a un lado para no restar magia al momento.

jueves, 13 de septiembre de 2012

TU MANO

Hay días que camino sintiendo cada palpitar en mi piel, presintiendo en cada paso un crujido de mis huesos y en cada inspiración, la expansión de mis pulmones. Camino y me pregunto quién soy y cuál es mi esencia.
Otros días camino ajena a mi cuerpo, deleitándome con cada árbol, cubriéndome de brisa y de luz, y no hay preguntas porque me sé.
Bajo el gris y con el arcoiris camino de tu mano, la que nunca desfallece, la que acompaña mis movimientos, la que se anticipa a mis deseos, la que me estrecha, la que representa lo que eres, la que habla en tus silencios. Tu mano. Tú

miércoles, 12 de septiembre de 2012

DESDE LA DISTANCIA

Dentro de mi tiempo de felicidad, durante algunos segundos siento nostalgia. La calle llena de naranjos se ensancha y da paso a una plaza. Allí estáis jugando, ajenos al dolor, a salvo de las incertidumbres. Jugáis y vuestro gesto es tan puro aún, que puedo sentir vuestra sed en mi garganta. Regresamos a casa y después de desprendernos de las sandalias cubiertas de albero desfilan los vasos sobre los que os lanzáis atropelladamente. Vuestros labios infantiles, jugosos y rosados esbozan una sonrisa de satisfacción. Os persigo para atraparos entre mis brazos, para bailar al ritmo de la música, para cubrir vuestro rostro de besos. Os zafais cuando suena el teléfono, cómplice inerte de vuestras travesuras.
En este tiempo de paz interior, durante algunos segundos me inquieta pensar que vuestro gesto no exprese  que tenéis sed, o a lo peor, que yo no sepa verlo.

lunes, 3 de septiembre de 2012

DONDE ESTABAS ENTONCES


Descendieron de Rolls  Roice y Aston Martin tocados ridículos sobre zapatos de plataforma. Fracs y chaqués. Perfumes de almizcle, vainilla, muchas flores  y música celestial.
El sacerdote ajustó sus gafas de montura al aire.
Una mujer lloraba inconsolable mientras su marido lustraba los recién estrenados gemelos.
Un muchacho de escaso pelo y pómulos huesudos se movía  nervioso y gesticulaba señalando su muñeca.
Le informaron de la hora y le susurraron una frase al oído.
Mientras los asistentes opinaban sin ocultar su sonrisa, cómplice y morbosa, el muchacho coqueteaba con la muerte, ebrio de vino caro, en una carretera secundaria.

EL INTERÉS EN TU MIRADA


Para aliviar el calor de la atmósfera africana, me senté en el umbral con un libro de poemas. Apenas alcanzaba a definir la silueta de las palabras escritas, con la luz del farolito polvoriento.
Daban las diez en el reloj de la iglesia cuando un coche frenó para no atropellarte. Me mirabas desafiante y tus infinitos ojos verdes acabaron con mi rol de lectora nocturna. El ruido de una lata sobre el asfalto rompió el hechizo.
Mientras te relamías supe que era el interés el que te movía a mirarme y que ansiabas  acercarte a mis manos de pescadera.

EL BESO

No hay nada como la piel para sentir un beso, sin embargo, el beso escrito se rodea de un halo de misterio y hace volar la imaginación.
Llegó tu beso a través de la atmósfera rojiza desplegando su energía en forma de luz, llegó y se detuvo un momento, como tú, porque era tuyo, delicado y sutil, se detuvo para contemplar mi rostro que te buscaba. Sonrió el beso con tu gesto, contagiándome la risa. Rozó la piel de mis hombros desnudos y llevé mis dedos hasta el lugar para acariciar tu boca. Escapó travieso hasta mis párpados e insistí en cerrarlos para verte. Acabó tu beso escrito enredado en mi pelo y, como cada noche, compartimos la sábana y el latido.