Traduciendo los sentimientos

lunes, 18 de febrero de 2013

DEBAJO DEL ÁRBOL

Leías y te escuchaba. Un árbol nos daba su sombra y disfrutábamos de la lectura y de la brisa. Tu aspirabas el aire y yo sentía la frescura de la tarde sobre mi piel que se llenaba del salitre de tus besos.
Leías y te escuchaba sin pensar en nada más que en ti y en mi. Solos y unidos por las palabras.
Debajo de nuestro árbol, todo un universo de vida latía a la vez que nuestros corazones. Ahora lo sabemos. El agua y la sal de la tierra ascendieron por sus raíces y el sol colmó sus hojas de luz. Hemos crecido con nuestro árbol, recostados a su sombra. Mientras leías y te besaba, nos nutrió de su savia y nos arrulló entre sus ramas.

martes, 12 de febrero de 2013

LA MOSCA EMBRIAGADA

Sobrevoló varias veces el vaso. No cayó antes porque no la dejaron. Se posó en el borde justo en el momento en el que el cristal se inclinaba hacia la boca del comensal. No pudiendo guardar el equilibrio cayó en picado contra el líquido sanguino. Un dedo oportuno la sacó en el segundo en el que empezaba a perder la fuerza de sus minúsculas alas. La depositó con cuidado sobre la mesa y se aseguró de que un rayo de sol tocara su cuerpecito insolente, observando minuciosamente la evolución del temerario insecto, siendo testigo de  primera mano, de su recuperación casi instantánea.
Eso sí, el vuelo emprendido llevaba una trayectoria ...más que sinuosa, espiral y poco planificada.

FEBRERO

Abrió su libreta de hojas en blanco y se sentó frente a ella. De su plumier sacó un bolígrafo para escribir en negro. 
¡Qué elegantes se ven los escritos en negro!
Dudó de la expresión que utilizaría para comenzar. Soltó el bolígrafo y se levantó a buscar una bebida caliente. La tarde era más que fría. Arropó con sus dos manos la taza humeante, o más bien fue la taza la que arropó sus manos heladas. El calor traspasó la cerámica y se puso en contacto con su piel reseca por el viento impetuoso de los últimos días. Sorbió lentamente y miró a un lado y otro sin reparar en nada. Pensaba. Dejó la taza sobre la mesa y se perdió en la escritura. Para cuando se acordó, la bebida ya no humeaba, ni siquiera estaba tibia.
Llenó tres hojas pero lo que había escrito se podía resumir en unas pocas palabras:
Todo estaba silencioso y vacío sin él. 
Cerró la libreta y llevó la taza a la cocina. Se quedó de pie un momento, mirando sin ver nada. Pensaba. 
Giró sobre sus pasos y antes de salir ojeó el calendario. Enhebró un sortilegio de días y fechas. Sonrió. Apagó la luz y puso música.

domingo, 10 de febrero de 2013

AMASANDO PENSAMIENTOS

Pienso, mientras preparo un pastel de manzanas y fresas, qué rostro tendría la muerte.
La ventana de la cocina entreabierta se ha cerrado con el aire dando un golpe brusco, seco, y me he asustado, luego con humor me he dicho: aquí está.
Sonrío y sigo con mis pensamientos mientras me afano en laminar las manzanas y en picar las fresas, mientras añado el azúcar y la menta.
No creo que tenga nada que ver con esa que suelen pintar. Cadavérica, oscura, sin rostro y empuñando una guadaña.
La imagino dulce, bella, cautivadora, acogedora, consoladora, pacifica, sonriente. La imagino, sobre todo, envolvente.
No creo que vista harapos oscuros, seguro que va desnuda o en todo caso, llevará una túnica clara y ligera.
El pastel se cuece en el horno llenando la cocina de un olor exquisito a manzanas doradas, el olor de nuestra casa habitada, el olor a vida.
 Silbo una melodía, con estos pensamientos, sólo puede ser una melodía: "La muerte tenía un precio".
Introduzco la punta de una aguja en el pastel para ver si está en su punto y me relamo de gusto al pensar en lo que vamos a disfrutar comiéndola.
Dime qué rostro crees tú que tiene la muerte y yo te contaré mis pensamientos sobre ella.
Bésame mientras con tu cucharilla me das un trozo de pastel. Si ha de venir, que sea en un día como hoy, un día de besos y frutas, pero que avise antes que hoy, olvidé poner su cubierto.

lunes, 4 de febrero de 2013

LA LAGUNA DE NAVIDAD

Sentémonos en este banco junto al río, para mirar los peces a través del agua cristalina. 
¡Qué bien se está en este bosque cubierto de hojarasca otoñal al abrigo de tu abrazo!
¿Percibes el olor a vida?
Son los árboles que se alegran de nuestra presencia y se comunican entre ellos a través de los pájaros y los insectos. 
Que diferente este silencio del  impuesto por la soledad. Es muy bello este silencio en tu compañía, me permite mecerme al ritmo de tu respiración. 
 Improvisa para mi un columpio e impúlsame con tus brazos para ver de cerca aquella ardilla que, incansable, se cuelga de las ramas de los árboles. 
Impúlsame tú que yo canto.

Eche usted la despedida
por la noche y por el día.
Los galanes a la puerta,
la mesa no está compuesta.
El pucherito a la lumbre,
que retumbe, que retumbe.
Tanto como retumbó,
el puchero se quebró.
Ya vienen las monjas
cargadas de toronjas.
Ya vienen los frailes,
cargados de costales.
Vienen las madamas
cargadas de manzanas
y los caballeros
con membrillos peros.
— ¿Dónde estás?
—¿Qué comiste?
—Pajarilla.
—¿Te supo bien?
—Como la miel.
—¿Te supo mal?
—Como la sal.
—Bájate, bájate, ya
que me quiero columpiar.

 

domingo, 3 de febrero de 2013

Y TAMBIÉN ÁNGELES

No llovía y ni siquiera estaba nublado. No hacía frío. El viento dominaba el día, trayendo partículas de polvo blanquecino hasta mi rostro. Nieve, dijeron que era, que venia suspendida en el aire. 
No sé si se trataba de un fenómeno atmosférico o sólo era el resultado del fumigado initerrumpido de los campos. 
Mejor pensar que era nieve.
Un arco iris inmenso dividía la atmósfera en dos, detrás de él los nublados. Delante y próximo, el azul intenso.
Sólo me faltaban las alas para llegar hasta él e impregnarme de su color y su energía. Sólo me faltaban las alas para impulsarme por encima de él y encontrarte.
¡Qué sorpresa saber que tuviste el mismo pensamiento!

SIN SU PRINCESA

No seria justo no decir que esos hombres, los maridos de las del treinta y tantos, fueron educados para ser guía y salvaguarda de su familia. Que toda la responsabilidad económica recaía sobre sus cabezas y que en ella no podían caber muchas cosas que no fueran trabajo, para sacarlos adelante.
Qué triste para ellos vivir día tras día pegados al yugo cansino y mortífero de un trabajo que, por lo general, no elegían. Allí donde lo hubiese, allí donde se pudiera sacar un poco de dinero más con unas horas extra, allí es donde había que estar.
Al llegar a casa, su cuerpo exhausto y su pensamiento alienado, pedían descanso y pocas quejas.
¡Qué pena no expresarlo en voz alta! ¡Qué pena no sentirse entendido!
Si acaso un domingo para descansar
¡Qué poco tiempo para compartir! ¡Qué poco tiempo para convivir!
...y llegó la hecatombe... y se rompió el cuento.


viernes, 1 de febrero de 2013

UNA DE CAL, UNA DE ARENA

Hace una tarde preciosa para correr descalzos por la playa. Mientras sentada en la arena construyo un castillo imaginario, te acercas arrastrando los pies expresándome con tu media lengua, una queja. Una lágrima, única e inmensa, resbala por tu mejilla y con tu puñito cerrado intentas detenerla. Te miro y te sonrío para  infundirte paz, para que entiendas que no pasa nada, que son bromas entre hermanos. Mientras te tranquilizo acariciándote, con la otra mano les hago a ellos un ademán de reprenderlos. 
Tu hermana, con su pelo multicolor en movimiento, me mira con resentimiento, expresando su malestar porque siempre escucho tus quejas. Tu hermano abandona el juego por un momento para buscar conchas minúsculas perdidas entre la arena.
 Hace una tarde preciosa para ver como el sol se recuesta sobre el agua, anaranjado y espléndido; para observar al buscador de metales, mientras la brisa nos despeina y el salitre se va apoderando de nuestra piel. Desde aquí sentada puedo veros y escucharos por encima del rugido de las olas. Cae la tarde y os abrazo. He descubierto hace poco cuan largos son mis brazos que me permiten abrazar sin medida y sin espacio.