Traduciendo los sentimientos

lunes, 29 de abril de 2013

FÍSICA VERSUS METAFÍSICA

No hay montaña tan alta, ni río tan profundo que pueda separarnos
He escuchado mil veces esa canción, la he bailado, la he tarareado y me he deleitado con las voces de sus intérpretes.
Hoy mientras la escucho sólo pienso en lo que eso significa, el título, me refiero.
De entre todas las frases que podría decirte esta noche, creo que esta es la más acertada. No ha podido llegar en mejor momento.
Si ayer dejaba aquí unas frases sobre el efecto benéfico que puede tener un beso, si olvidaba al final, los cuerpos para dar paso a la energía que nos mueve, hoy, con esta frase, no puedo sino rendirme a la evidencia de que por encima de nuestros cuerpos vulnerables y mortales están las sensaciones que provienen, dicen, del cerebro, pero que son tan intangibles y son tan asombrosamente poderosas que nadie nunca podría encerrarlas en un vaso contenedor para medirlas o pesarlas.
Físicamente, quizá una gran montaña me abatiría. Tal vez, una río profundo me dejaría sin respiración para retornar a tu lado, pero, metafísicamente, si así puede decirse, estoy por encima de todos esos obstáculos cuando se trata de alcanzarte con mi energía.
Qué suerte sentir que te quiero. Qué suerte sentir que me quieres.

domingo, 28 de abril de 2013

EL PODER DE UN BESO

Posó la boca sobre sus párpados y toda la niebla desapareció de sus ojos.
Extendió una alfombra de besos sobre su piel y la música brotó de sus poros.
Puso la boca sobre sus labios y tan armónicamente se trenzaron los cuerpos que desaparecieron los límites físicos para ser sólo la energía.




jueves, 25 de abril de 2013

MÚSICA PARA VIVIR

Desde muy temprano, tal vez no había abierto los ojos aún, sonrió pensando que era viernes. Se dio cuenta de su error cuando en la cocina, mientras desayunaba, miró el calendario.
Se le atravesó un trozo de nuez en la garganta, del mismo modo que en el cerebro quedó atravesada su sonrisa.
No era un drama, claro. Para muchas personas, incluso para ella, normalmente no era un drama que fuese jueves en lugar de viernes, pero hoy si, hoy lo era.
Quizá porque contaba las horas impaciente. Quizá porque estaba cansada de repetir y repetirse una y otra vez las mismas frases sobre lo que se debe y lo que no se debe hacer y, siendo jueves, seguro que le tocaba hacerlo una vez más.
La música sería un buen antídoto para ese picotazo venenoso que acababa de darle la realidad.
Así fue como encontró la voz dulce de Janet Klein que la transportó a otra época y la hizo olvidarse del tiempo, aunque no de sus emociones.
A ritmo de ukelele revoloteó por la casa y cuando quiso darse cuenta, el amanecer estaba entrando por su ventana.
Qué pronto ha llegado el viernes, pensó y luego, de inmediato, pasó a reírse de sus desvaríos.

miércoles, 24 de abril de 2013

MI CASA ES TU CASA.

Me pregunté hoy que significado contiene la frase "ir a casa"
¿Qué hace que una casa lo sea? ¿el espacio o las personas que lo ocupan?
Conocí a un señor al que no le gustaba nada que su esposa dijera: voy a mi casa, para referirse a la casa de sus padres. El quería que ella dijese que ir a su casa, era ir al lugar donde él estaba, sin embargo, ella sentía que su casa era aquella en la que había pasado su infancia, donde había dejado sus miedos y tenía sus apegos.
Hoy, mientras me hacía esa pregunta y la lanzaba al espacio virtual me di cuenta de que en realidad, yo no tengo ninguna casa y tengo muchas, porque para mi, la casa no es el espacio físico donde te mueves, para mi, mi casa está compuesta de la esencia de las personas que amo.

EL TIEMPO A NUESTRO FAVOR

Tú también te has dado cuenta de que ya nos conocíamos y que al fin nos hemos reencontrado. Es seguro que nos quedan por vivir un sinfín de sucesos que no pudimos vivir antes.
Una guerra o una enfermedad epidémica nos separó y fue muy triste el suceso. Seguro que muchas de las pesares que hoy arrastramos tienen su origen en aquel terrible  momento.
Hoy es el tiempo de celebrar la nueva oportunidad que nos da el Universo, por eso me traes música y por eso yo te invito a la danza. Por eso festejamos la comida y brindamos por lo que tenemos. Por eso cuando nos amamos se mezclan las sensaciones nuevas y las pasadas, el cuerpo se electriza y la energía vital se abre paso entre nuestras células.
Es por eso también, que queremos que el tiempo se eternice, que la Tierra no gire ni en sus días, ni en sus estaciones, para gozar de la compañía de la que un día fuimos privados a golpes de tiempo.

lunes, 22 de abril de 2013

SABOR A MAR


Un golpe de aire seco mezcló la harina con la brisa de primavera. Sor Catalina que apenas veía, retiró sus lentes y dejó caer unas lágrimas sobre la masa del bizcocho. No quería defraudar a las Hermanas, que esperaban el momento de deleitarse con sus pasteles, de los que decían que evocaban un paisaje marino.
La primera vez lloró de verdad cuando sintió la soledad como un látigo cruel sobre sus famélicos huesos.

A TU LADO

El horizonte siempre es inmenso cuando lo miramos juntos.

BESOS CON SAL




PAPÁ

Me preguntaba hoy, mientras las olas iban y venían ajenas a mis pensamientos, mientras permanecía
sentada en un banco en medio de todo y de nada, me preguntaba, qué querría haber sido mi padre si no hubiera tenido que ser mi padre.
Me preguntaba qué ilusiones tendría cuando era un niño que ya trabajaba. Un niño alegre al que le gustaba el queso. Llegó una imagen tierna de su rostro infantil. Otra más de su rostro adolescente, con sus pantalones de peto y sus pies sobre los pedales de una bicicleta. Vino una imagen más, una en la que paseaba con mi madre por un idílico e histórico puente de piedra... luego, toda las imágenes en libertad desaparecieron y se llenaron de alocadas voces de niños. Nosotros, sus niños.
Se acabó la paz. Se acabó el descanso. Se impuso el trabajo y olvidarse de él mismo para pensar en bocas que alimentar y en cuerpos que vestir. Me preguntaba, allí sentada en el banco, mientras la brisa alborotaba mi pelo y el sol calentaba mis brazos, qué habría sido mi padre de no haber sido mi padre.
Un muy avispado matemático, seguro. Se le hubieran dado bien las manualidades, de eso no hay duda. Habría hecho lo que hubiese querido y, sin embargo, sólo trabajó, mucho, durante un número infinito de años para que, mientras él tuviera cinco dedos en cada mano, nosotros no tuviéramos que hacerlo.
Me preguntaba, mientras la gente iba de un lado a otro en busca de una cerveza fresquita, cuántas dejó de tomar él para proveernos de lo básico.
Cuando me levanté del banco para tomar el camino de vuelta, quise encontrármelo en el paseo y abrazarlo, quise decirle que es un padre muy generoso y siempre atento a cuánto nos ocurre. Quise besarlo muchas veces y preguntarle si alguna vez echó en falta que le preguntásemos qué hubiera querido hacer que no hizo, si echó en falta algún beso al volver del trabajo. Quise decirle, cuánto significa en mi vida.
Creo que lo habrá escuchado pero, por si acaso el tiempo le ha arrebatado la capacidad de escuchar en la atmósfera, ahora, cuando me vaya a la cama, se lo susurraré al oído mientras me duermo, mientras él ajusta su despertador, como si tuviera que levantarse a una hora concreta para seguir velando por nuestra seguridad.

lunes, 15 de abril de 2013

MELI

La hormiga más laboriosa no podría, ni aunque se lo propusiera, superarla en tenacidad, voluntariedad, amor propio y tesón.
Así es ella. Una mujer con unos ojos negros profundos, redondos, brillantes y expresivos. Una mujer generosa y discreta. Una mujer amante de su familia y de sus amigos. Una trabajadora incansable y paciente.  Valiosa donde las haya.
La conocí hace ya muchos años y después de como ha transcurrido este mes de marzo podríamos asegurar que ha llovido mucho. 
Llevaba una melena, lisa, negra, con peso. Un pelo de esos que querríamos tener todas las chicas, sin una ondulación. Fuerte y brillante.
Vestía tejanos y camisas.
La conocí y entablamos una amistad silenciosa al principio, derivada de su timidez.
Hicimos largos recorridos por los puentes sevillanos en el camino de vuelta a casa. Bebimos el sol y la vida en aquellos paseos y hablamos por fin. Un poco de todo.
Comimos galletas con chocolate en su cuarto, mientras devorábamos los folios para intentar asimilar toda aquella materia que nos desbordaba y nos daba hambre.
El tiempo pasó y seguimos caminando, nos unieron cafés y tardes de piscina. Cervezas y pescaíto frito. 
Charlamos y nos reconocimos en nuestras afirmaciones.
Aunque con algunos puntos de vista diferentes, otros nos acercaban tanto que seguimos estrechando lazos.
Al paso de los años, ella sigue siendo la hormiguita incansable, capaz de dejar a un lado sus más ansiados deseos por cumplir con su trabajo, un trabajo que cada día nos da menos satisfacciones y nos roba más vitalidad.
Así es ella. La máxima expresión de la honradez envuelta en una cubierta de ternura.