Traduciendo los sentimientos

martes, 20 de octubre de 2015

DEL NORTE O DEL SUR

Cayó el muro y por fin pudieron reencontrarse. Se acariciaron y cuando sus manos recorrieron los rostros casi olvidados, se dieron cuenta de que ya no eran jóvenes, al contrario, los veintintantos cuando las separaron estaban tan lejos que lloraron amargamente sintiendo que ningún milagro podía devolverles el tiempo.
Lloraron también de alegría al saber que nada, solo la muerte, podría separarlas de nuevo.

lunes, 12 de octubre de 2015

POR FIN EL OTOÑO

Con sus hojas expuestas, mis plantas esperaban la lluvia. Con mis poros abiertos, yo esperaba la lluvia.
Se anunció a bombo y platillo dos días antes, sin embargo, se diría que hubiera perdido el tren  que la condujera hasta este punto de la península, pero no, menos mal, a eso de las ocho hizo su aparición, con retraso como las estrellas de cine más encumbradas, como las novias más remolonas, como el músico que después de una larga trayectoria siente miedo escénico.
Llegó rodeada de una corte de nubes que la noche había disfrazado de bruma pero no pasó desapercibida. Llegó y según contaron, vino para quedarse unos días. Se quedaron en silencio las cigarras y las hormigas fueron a refugiarse en sus cuevas, todos presintieron la llegada del otoño menos los escarabajos que, desorientados, vagaban por la carretera sorteando vehículos.
¡Qué bien! ya siento como mis átomos y mis moléculas vibran entusiasmadas con el cambio.
¡Por fin el otoño! ahora nuestros besos quedarán arropados por las mantas y viviremos el tiempo del amor de colores ocres y aroma a castaña asada.

jueves, 1 de octubre de 2015

OCTUBRE



Ahí estaba el mar, imponente, inmenso, grandioso y azul. Ahí estaba y me dijo, cuando se acercó hasta mis pies, que me estaba esperando.
De haberlo sabido antes hubiera corrido a su lado en vez de quedarme cada tarde sentada detrás de la ventana viendo como las hojas se despiden de la vida mientras el viento ululante llena de inquietud mi corazón.
Con una caricia plena de sal se unió a mis lágrimas y las deshizo en su abismo.
No llores, me dijo, no estés triste, mírame a mí que cada día vuelvo a la orilla buscando una roca que me acoja y a veces tengo que irme sin encontrarla.
Elevé mis ojos y vi como la línea del mar se confundía con el horizonte, tan inaccesible a veces y tan cercano otras.
Como la vida que nos trae y nos lleva a su antojo, así el mar se despidió. Poco a poco lo vi alejarse de la orilla, pero en una última envestida salpicó mi rostro y me hizo reír.
Volveré mañana, susurré.

miércoles, 23 de septiembre de 2015

BUCLE

VEN y tráeme los olores del verano. El del sol en tu pelo, en tu boca el de canela, en tu cuerpo el de esa galleta almibarada que preside nuestros amaneceres.
Tráeme una historia de misterio en tu voz y el remedio para los males, tráelo en tus manos.
Tráeme la luna nueva a la ventana y la ausencia de ruidos a la alcoba.
 Tráeme la vida entre caricias para morir juntos al filo de la tarde y luego...
VEN y tráeme...

martes, 22 de septiembre de 2015

INOLVIDABLE

Sonriente y afable nos recibía en la cocina, qué mejor sitio. Su cuchillo de un largo inusual se movía con destreza en su mano haciendo saltar las cáscaras de las patatas por el aire, luego, las cortaba con determinación, finas, largas, parejas. En una olla agitada las presas se movían entre tomates y pimientos y los huevos, cocidos, esperaban ser pelados. La lechuga rebosaba verde y la sal iba y venía del salero a sus manos y de sus manos a la sartén.
Sus ojos, enormes y cansados expresaban la dulzura de la niña que con cinco años dejó de serlo. Una madre arrebatada por la muerte y un padre enfermo fueron su herencia temprana, sin embargo, siempre nos esperaba con una gran sonrisa en su boca desdentada. Su pelo plateado que azuleaba, su cuerpo rechoncho y acogedor y sus manos siempre dispuestas a tejer y a meceros, quedaron inertes una mañana de abril, mientras esperaba el momento en que sus piernas volvieran a saltar obstáculos.
Nunca estuvo tan ligera como en aquel momento en el que su alma se liberó de un cuerpo que la había defraudado.

jueves, 10 de septiembre de 2015

VERSOS DE PIEDRA


El señor Cándido era picapedrero y cada mañana emprendía el camino hacia la cantera a lomos de su burra. 
Mientras picaba la piedra bajo el sol ardiente soñaba y, por la noche, después de cenar un guiso de patatas, escribía versos en un viejo cuaderno a la vez que atusaba su bigote.
El señor Cándido tenía una habilidad innata para escribir epitafios y todos sus paisanos le solicitaban cuando la muerte visitaba sus hogares. Él, muy serio les pedía que hablaran unos minutos sobre el difunto. Entretanto, él escuchaba y miraba directamente a los ojos del intermediario.
Además de crear los versos,  el señor Cándido los esculpía con su cincel sobre la losa. Entrar en el cementerio era como abrir un libro de poemas.
Un día enfermó el artista y no pudo volver a la cantera, sin embargo, no le abandonaron sus musas y siguió esculpiendo con frases el alma de sus vecinos.

Una noche de luna nueva murió el Señor Cándido y la oscuridad y  la tristeza se adueñaron del cementerio. Cuenta  la leyenda que desde entonces las lápidas dejaron de llevar epitafios y solo  una cruz  impersonal y una fecha venían a romper la homogeneidad de la roca. 

miércoles, 9 de septiembre de 2015

EL INVIERNO NOS SALVÓ

Él se fue al trabajo y se olvidó de besarla. Ella se acostumbró a la ausencia de sus besos y siguió durmiendo.
Él se extrañó de que ella no le sirviera el café pero acabó acostumbrándose y aprovechó para leer tranquilamente las noticias.
Él pensó que bien podía tomar una cerveza con compañeros al salir del trabajo. Ella miró el reloj y no lo esperó para comer.
El día que él llegaba a tiempo a ella parecía importunarle. Él, estaba deseando que llegaran las fiestas para tener alguna comida extra con los compañeros.
Él se quedó en casa mientras ella iba a la compra. Ella fue a la peluquería cuando él quiso pasear. Él se fue a la cama mucho antes porque ella se había quedado hablando con una amiga. Ella se había quedado hablando con su amiga porque no quería compartir las caricias con él.
Él anhelaba las caricias pero todo lo demás le parecía una trampa.
Ella anhelaba todo lo demás, las caricias le sabían a chantaje.

Dos desconocidos se sentaron a la mesa. En silencio miraban las noticias. La puerta se abrió y un viento helado se apoderó de sus cuerpos. La nieve, adentrándose en las cuencas de los ojos, los lavó y les devolvió la inocencia, allí se encontraron, en el mismo lugar donde se habían conocido. Poco a poco el calor del pasado derritió la escarcha del presente y de un verde renacido, resurgió el futuro.


                                      (Dedicado a todas las parejas que aún pueden rehabilitar su amor)






martes, 8 de septiembre de 2015

UN ABRAZO EN SEPTIEMBRE

Se acabaron las vacaciones, sin embargo, los besos y los abrazos no tienen fecha de caducidad.
Vayan estos para todos las personas que de un modo u otro me acompañan en este caminar que es la vida.
Nunca sería igual sin vosotros.

lunes, 7 de septiembre de 2015

NO ES UN SUEÑO

Tumbados sobre la cama, simétricamente dispuestos, dormían...¡un momento!
...él dormía, ella tenía los ojos cerrados pero podía verlo sin abrirlos. Sus pies rozándose, sus manos entrelazadas. La respiración pausada y rítmica de él, su boca entreabierta.
Lo amaba y quería transmitirle el sentimiento incluso estando dormido para ello concentraba todo el calor en su piel y lo exhalaba y difundía luego en pequeñas dosis perfumadas.
Junto a él, el sueño y la realidad eran lo mismo, felicidad a raudales.
Elevar los brazos y volar era tan fácil.

domingo, 6 de septiembre de 2015

EL GONDOLERO


Nos reencontramos una tarde de noviembre de pronóstico meteorológico ambiguo, paraguas y abrigo nunca están demás en días como ese.  Nos cruzamos en una calle comercial y sentí que me conocía, para mí, él tampoco era un extraño. No había llegado aún al cruce cuando sentí que una mano se posaba sobre mi hombro. No me asusté, la esperaba. Al volverme me encontré directamente con sus ojos, su mirada entre melancólica y soñadora volvió a sumergirme en el canal.
Si hubiera bebido esa noche la embriaguez no habría sido tan notable.  Entre susurros y besos , el gondolero volvió a hacerme protagonista de historias inventadas y verídicas leyendas  que llenaban de misterio los lugares por donde pasábamos.

El amor nos atrapó en el tiempo y allí permanecemos, acurrucados en una nube esperando que nunca cese la lluvia.