Traduciendo los sentimientos

jueves, 26 de noviembre de 2015

IN MEMORIAM


Señor Frank Sinatra, deseo que a la llegada de esta se encuentre usted bien, nosotros vamos tirando.
 Mi madre insiste en que le escriba para que le cuente que mi padre era un gran admirador de su persona  y que, de hecho, cuando la conoció  a ella y,  para conquistarla,  le pidió a su madre, que era sastra, que le hiciera los pantalones como los que usted llevaba en sus películas y  un traje claro para las ocasiones especiales.
A lo largo de su vida y mientras a su alrededor todo el mundo entonaba “My Way”  él prefería silbar, Till The End Of Time hasta que un día un bisturí sesgó sus cuerdas vocales y aunque el aire nunca más salió a través de sus labios, siguió tamborileando con sus dedos la melodía. Usted era la voz y mi padre la fortaleza.
Mi madre desea que usted vaya a recibirlo y a abrazarlo ahora que compartirán espacio.

PD:

Señor Sinatra, si me oye hágame una señal porque no sé a dónde debo llevar esta carta ni cómo diablos va a recibirla, sin embargo, está tan afligida, tan perdida, que entre lo posible y lo imposible no distingue frontera.

2 comentarios:

Isidro Moreno dijo...

Muy bonito relato.
Espero que te haya dado alguna señal el Sr. Sinatra. si no es así, cuando recuerdes a tu padre escucha de fondo las melodías cantadas por Frank que os gustaban. Ambos seguirán vivos mientras alguien los recuerde.
Saludos Merche.

Cora Burgos dijo...

Eso haré. Muchas gracias y felices días Isidro.