Traduciendo los sentimientos

jueves, 22 de diciembre de 2011

LO QUE ME DAS


Y Corina miró el reloj con ojos dormilones y vio que eran las ocho y cuarto, aún podía quedarse un rato más entre las sábanas calentitas...se estiró como un gato juguetón mientras su mente saltaba, ya no tejados, sino ciudades de paisaje variopinto. Atravesó un puente semicircular y se paró para ver el color y la profundidad de las aguas, en sus desvaríos de persona ensoñadora y hoy también somnolienta no supo si se trataba del Guadiana, del Segura o del Guadalquivir...por un momento se detuvo, buscando tal vez un detalle definitivo pero en un segundo cambió de opinión ¿qué más da al fin y al cabo, correr por una ciudad u otra cuando el objetivo es la vida?
Sacó un pie y el frío de la mañana le hizo devolverlo de nuevo al interior de la cueva mullida y calentita que era su cama. Después estiró la mano y sin mirar, cogió unos calcetines del cajón, unos largos que parecían las medias de la guardia real inglesa, su mano y su pie se encontraron y en pocos segundos aparecieron en sus piernas con decisión y carácter, ajustados sobre su pantorilla, se calzó las zapatillas violeta con motivos astrales en amarillo y se dispuso a comenzar el día.
No había dejado aún de bostezar cuando sintió un ruido peculiar en el exterior, un tintineo de cascabeles. Se asomó por entre los visillos y pudo ver un vehículo no habitual en la calle, tenía un color cereza precioso y refulgía con el sol hasta el punto de tener que utilizar su mano como visera. Se quedó aún un rato para ver quien bajaba de tan flamante auto, pero no vio a nadie.
 Fue a la cocina y preparó un té con leche. Sobre la encimera esperaban las verduras a las que prometió, la noche anterior, cocinar en forma de rico pisto o tal vez a modo de zarangollo murciano.
Percibió de nuevo el sonido de los cascabeles pero justo entonces se dio cuenta de que el sonido procedía de su pecho. Puso la mano sobre su corazón y sintió un movimiento ondulante imprimiéndole una euforia especial, maravillosa.
En ese instante tocaron al llamador de bronce con energía.
Corrió a abrir la puerta pero no había nadie, al dar un paso adelante para asomarse a la calle sus zapatillas tropezaron con algo.
Allí sobre la alfombra de bienvenida había una bolsa de papel rojo, se asomó a su interior curiosa y vio unas cajas pequeñas en su interior. Allí mismo, agachada con la puerta abierta y en medio de la corriente, las fue abriendo: la primera contenía música, pero no era la típica cajita musical en la que sonara una repetida y sencilla canción. Notas de distintas culturas y diferentes tiempos se entremezclaban en graves y agudos, se dio cuenta enseguida de que si la giraba y paraba de pronto, sonaba aquella canción en la que estaba pensando, mientras una melodía preferida sonaba, extrajo la segunda caja, de allí salieron letras que en el aire se enlazaban componiendo frases preciosas, frases que acababan recitando un poema, un relato o una novela de caballería, de amor, de misterio o de espiritualidad, todo podía componerse cuando se abría la tapa de la caja. Mientras un bello poema se enredaba en la música optó por abrir la tercera y entonces, un exquisito aroma inundó su pituitaria,  aquella caja tenía la propiedad de componer los platos más deliciosos, ya fueran dulces o salados, combinar los sabores y mezclar las especias. Mientras degustaba un bombon de chocolate relleno de  licor de naranja , intentó abrir la cuarta caja pero no fue capaz. En cuclillas desde hacía tanto rato tenía las piernas frías y doloridas, sin embargo, no cejó en su intento de abrirla. Al escuchar una voz varonil y cálida levantó los ojos: No te esfuerces, mañana se habrá abierto sola.
Lo miró con ojos interrogantes y supo que los cascabeles se debían a su presencia, también el color rojo cereza brillante en la calle. Él la obsequió con una sonrisa amplia como respuesta.
Entraron en la casa, la música, el aroma y los poemas entraron primero para envolverlos después. Él la atrajo hacia sí y con sus besos devolvió el calor a su cuerpo aterido del frío de diciembre.
A media noche, cuando ambos dormían abrazados la cuarta caja se abrió, no contenía nada, ellos la llenaron con la esencia de su amor.
Al despertar la fragancia se extendía por toda la casa.
¿Qué es? le preguntó ella.
Es todo lo que sentimos y que nunca podremos expresar con palabras.

MI CARTA PARA LOS MAGOS

Pero sobre todo...TIEMPO de calidad para disfrutar de su presencia y su esencia. Queridos Reyes Magos...sin relojes, por favor.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

AGUA Y LUZ

Preparada estoy para comenzar las fiestas. Salud, amor y cordialidad entre las personas serán los valores por los que el mundo pueda florecer de nuevo. Aquello que transmitimos es lo que se refleja en nuestro planeta. Las plantas y el resto de los animales siempre se comportan de la misma manera, no matan si no es para comer, despliegan sus más bellos colores para perpetuarse... nosotros, la especie humana, los, entrecomillados, animales superiores nos hemos convertido en los verdugos de nuestro hábitat y con nuestras acciones, a veces imposibles de comprender, estamos sembrando el terror, la Tierra, asustada trata de mostrar su fortaleza utilizando acciones violentas. Cualquier humano enfermo que mire con recelo a su semejante refleja en el universo la sensación y el sentimiento y por cada vez que esto ocurre, una estrella pierde su brillo, como consecuencia la tierra expresa su queja y ruge al no entender como podemos estar siempre tan insatisfechos. Se revuelve y se agita de tal modo que no es capaz de canalizar su energía y entonces arde y ya no mira hacia donde se extiende su fuego.
Quiero luz para el nuevo año, quiero agua y campos verdes. Me entristecen los paisajes desolados vestidos de grietas y de inmundicia. ¡Quiero agua! el agua que da la vida cuando se vive en paz y armonía con el hermano. Tengo sed de luz en las miradas. 
Quiero agua y quiero luz para este año y todos los venideros. ¿Qué quieres TÚ?

martes, 13 de diciembre de 2011

COLIBRÍ

Un fado abrevió la lágrima que remolona llevaba horas acomodada en su iris. Ni la secuencia más cómica del día pudo detener ya la gota híbrida que animada por la gravedad, fue a estrellarse en el centro del plato expandiéndose en una onda sobre la sopa intacta.
Una sola lágrima fue suficiente para enjuagar sus ojos y hacerla consciente entonces de que a través del visillo, el cielo le proponía un trato luminoso y azulado.
Abrió de par en par la ventana y se envolvió en la brisa del otoño, algunos pétalos coloridos volaron prendiéndose en la lana de su jersey de avellana. Respiró hondamente y sintió como su corazón recuperaba, poco a poco, la cadencia del latido.

lunes, 12 de diciembre de 2011

MI HIJA, LA LUZ

No hubiera sido lo mismo de no estar ella.
Su sonrisa iluminó todas las estancias, la cocina se llenó de vida y de olores cálidos, unos heredados y la mayoría propios.
No hubiese sido lo mismo sin ella, sobre todo para mi, que me acostaba sabiendo que pondría la nota afectiva, empobrecida en esos días por falta de besos.
De una generosidad apabullante y de una alegría exquisita, refrescó los suelos y sacó las telarañas que recostadas sobre sus hilos balanceaban su existencia impasibles ante la crueldad del tiempo.
Ella pensó por todos y echó a sus espaldas responsabilidades que jamás hubiera imaginado, abarcó con sus brazos el universo y bajó, en forma de cascabeles, todas las estrellas con las que poner luz a las habitaciones inundadas de invierno.
No hubo rincón que no escuchara su voz cálida, no hubo hora que no se alegrara con su carcajada sonora. A pesar de que el mal tiempo llegó para todos, ella, llena de vida, supo hacer brotar coloridas flores en el gris uniforme que se adueñó de la casa en esos días.

domingo, 11 de diciembre de 2011

LO QUE DICE TU BOCA

Otro día precioso, lleno del sol con el que siempre me obsequias. Las calles de un tinte medieval nos trasladan a tiempos de armaduras y halcones. Sumergidos en la muchedumbre, sentimos solamente la tibieza de nuestras manos unidas.
 Pajaritos de agua que reclaman mi atención, pulseras de cuero y piedras mágicas, péndulos y runas, zapatillas de lana y pendientes de resina, velas de cera virgen y sándalo de rosas, quesos y pasteles marroquíes, lámparas de sal y coloridos pañuelos. 
Avanzamos sin perdernos, enredados en la piel y en el cabello. Me miras interrogándome:
De todo lo que hay, lo único que quiero son los besos que están pronunciando tus labios.

martes, 6 de diciembre de 2011

DEMÓSTENES. LA PERSEVERANCIA

 Debería llamarse Demóstenes.
Ya sé que no es el mejor nombre para la época que vivimos, donde los Kevin, los Bryan y los Jonhatan corren como la pólvora por parques y avenidas.
Demóstenes, le hubiese quedado bordado.
Como es norma en este nuestro país, él lleva el nombre de su padre, una tontería como otra cualquiera porque luego o le pones un diminutivo o ahí están los dos, padre e hijo, mirando a la vez cuando escuchan como su nombre se expande en una onda sonora. El ego de los padres, esa es la madre del cordero.
Bueno, cavilaciones aparte, él es el espíritu de la perseverancia, como Demóstenes, que desde muy pequeño apuntaba maneras, tenía gran dificultad para expresarse por sus titubeos y tartamudeos, sin embargo, acabó siendo el mejor orador de su tiempo, se esmeró como nadie arrimándose a los mejores, aprovechó cada momento para ir a escucharlos, para mentalmente tomar lecciones y ser tan grande como sus más admirados maestros... justo eso es lo que me hace pensar que él debía llevar ese nombre y no porque tuviera ninguna dificultad para hablar, que se expresaba con toda propiedad desde su más tierna infancia, sin embargo, ese ansia por saber, por conocer, por aprender, por aspirar el conocimiento, por superarse, por ser el número uno, es lo que me hace pensar en ello.
Es consciente de lo que quiere y a donde va. Yo lo miro y como he respirado su aire y he latido a su compás, sé que si Demóstenes fue la imagen de la perseverancia en el siglo IV a. de C. él lo es en este inestable siglo en el que vivimos.


viernes, 2 de diciembre de 2011

MI NIÑITO DE FRANELA

Aunque los años pasen y vayan dejando una estela visible alrededor de mis ojos, siempre serás mi niñito mimoso, el del pelo lacio, el del gusto por el chupete, el pelador oficial de ajos, el de manos enormes y rollitos en las muñecas, el tímido y sensible, el artista precoz, el enemigo de las siestas, el entusiasta de los lápices, el as del triciclo, el de increíble oído musical...el de la cuna de franela y los cuentos de la Media Lunita...
...y me voy a dormir ya

jueves, 1 de diciembre de 2011

RECOGERÁS LO QUE SIEMBRES

Como hiciera las semanas anteriores se recostó sobre el diván y empezó a decir todo lo que se le vino a la mente. Le sorprendió recordar tantos detalles de aquellos sucesos perdidos durante tiempo inmemorial, hasta le parecía que los había soñado. Poco a poco fue deshilachando la maraña de pensamientos acumulados durante tantos años. Sentimientos de culpa, episodios de violencia contenida, traumas infantiles, lágrimas y miedos. En un momento determinado rompiendo su propio monólogo, gritó : ALTO.
El psicoanalista adormecido, ajeno a lo que ella quería expresar, dio un respingo en la sillón perdiendo las gafas en el salto.
ALTO repitió ella a la vez que se incorporaba del tan manido diván.
¿Qué ocurre? acertó a decir el señor.
¿Es que no me reconoces, ni siquiera después de todo lo que te he contado en estos días?
Uhm...¿qué?
No me has escuchado, es eso, así es como siempre tratas a todo el mundo, con tus pacientes no podía ser distinto. Así es como convertiste a mamá en una alcohólica suicida, así es como nos llevaste a todos a la ruina y así es como pudiste irte sin mirar atrás, dejándonos en unas condiciones pésimas.
¿Mabel?
Si papá o tal vez deba llamarte doctor, si eso es, soy Mabel y he venido para vengarme de ti, esa es la única manera en que podré librarme de todas mis tristezas, mis traumas infantiles y mis noches de desvelos.
En ese instante la enfermera llamó a la puerta y el señor se sintió aliviado. 
Doctor, una anciana le ha traído esta cesta de frutas, dijo que era una vieja conocida suya y que tuvieron mucha relación en un tiempo. Sobre la mesa iluminada por el sol, las manzanas verde doncella emitían  destellos únicos.
La enfermera salió y el doctor con la excusa de ir a ver las manzanas trató de huir  levantándose de su sillón ergonómico de cuero gris, pero un busto macizo de Freud, fue a dar contra  su cabeza abriendo una profunda brecha en su frente. Cayó al suelo a plomo pero no estaba muerto. Cuando Mabel abandonaba el despacho vio una sombra tras sus pies. Deslizándose desde el interior de la cesta de manzanas una Mamba verde se movía guiada por el calor de la sangre humana.



miércoles, 30 de noviembre de 2011

MAR SERENA

El mar, bello y grandioso, me ha preguntado por ti en cada embestida.
No he podido concentrarme en otra cosa que no fuera la imagen de tu rostro bañado de brisa.
Por cada palabra mía el viento ha llevado un mensaje cifrado hasta tu oído y al tiempo como si del eco se tratara, el mismo viento me ha salpicado de tus besos salados.
No he querido mirar atrás para  no ver mi huella solitaria sobre la arena.
Mañana volveremos juntos.

martes, 29 de noviembre de 2011

ALMAS GEMELAS

Me preguntaba si el resto de las personas podían percibir lo que a mi se me mostraba con tanta claridad. Sentados alrededor de una mesa, codo a codo, charlando, riendo y compartiendo una bolsa de patatas, supe enseguida que estaban predestinados a convivir.
Ella dijo que tenía novio en cuanto surgió la oportunidad. Él, soltero y sin compromiso, un chico de la noche,  la música y las copas.
Sólo había que prestar atención, no a sus gestos ni a sus palabras, había que fijarse en sus facciones, tan parecidos entre ellos, tan afines, de rasgos tan llamativamente parecidos. 
Quizá lo intuían y por eso se buscaban.
Almas gemelas, eso eran. 
Un día, en otra vida un ser al terminar su existencia se dividió en dos seres de distinto sexo y hoy alrededor de ese mesa volvían a encontrarse.
Ellos aún no lo saben pero ya no podrán vivir el uno sin el otro.

lunes, 28 de noviembre de 2011

LUCHANDO CON STREPTOCOCOS , ESTAFILOCOCOS Y TODA LA PATULEA

No hay nada como tener la cabeza despejada, tu cabeza, la de todos los días, la que te acompaña trayendo y llevando mil pensamientos distintos y solapados, la que puede con todo, la que inventa y memoriza, la que se queda con los detalles sin saberlo, la que olvida lo más obvio, la que se expresa, la que siente, la que se atropella en los momentos más inoportunos, la que se enfrasca en una melodía y no deja paso a ninguna otra durante todo el tiempo que esté antojada en tararearla, la que te juega malas pasadas en los momentos de soledad, la que de manera eufórica ordena las palabras y las trenza para relatar un suceso divertido...
Estos días llegó una visita inesperada y microscópica, buscó un sitio en mi cuerpo y se acomodó. Tanto se acomodó que el cuerpo extrañado por el asentamiento de lo ajeno, protestó por ello y harto de que el microbio no le hiciera caso empezó a preparar la artillería, ahí es cuando me di cuenta de que tenía visita. El calor extremo y la velocidad a que galopaba mi sangre me hizo entender que estaba sufriendo un proceso invasivo nada deseable , la fiebre y el malestar se apoderaron de mi de tal modo que dejé de ser yo para ser un cuerpo derrumbado sobre un sofá, con la cabeza abombada y la garganta perforada por millares de pequeñas dagas. Era muy evidente que esa canalla había tenido tiempo bastante para hacerse con un sitio privilegiado desde donde poder controlar sus huestes pero hete aquí que yo también sé manejar las armas y enfrascadas ambas en una guerra de guerrillas, ayudada yo, menos mal, por aquel hongo(o similar) que Fleming descubriera por casualidad en su tiempo, vencí después de unos  días agotadores.
No recordaba un episodio así desde que tenía siete años, cuando acosaba el sarampión, la varicela y mis amígdalas, inexistentes hoy, aparecían en la garganta inflamadas y purulentas.
 ¡Dios! si volver a la infancia significa pasar por estos tragos....me quedo con mis arrugas circundando mi boca y mis ojos, me quedo con mi canción ochentera que me delata y con los guateques que pasaron a mejor vida en pro de la botellona.


domingo, 27 de noviembre de 2011

UN BELLO ANTICIPO DE NAVIDAD


Hoy dejo la página en blanco para que una pequeña amiga se exprese. A ella le encanta escribir cuentos y a mi me encanta cómo los escribo, ella es Ángela y este es su cuento.


Faltaban algunos días para que llegara la Navidad. Mamá nos dijo que
teníamos que escribir la carta a Papá Noel para llevársela al centro comercial del barrio. Allí se encontraba sentado en un gran trono dorado y muchos niños acudían a él para entregarles sus cartas para pedirle deseos, sobre todo juguetes.
Mamá nos dijo, a mi hermano y a mí, que no pidiéramos demasiados juguetes. Éramos dos hermanos y teníamos que compartir los regalos. Empecé a escribir mi carta en mi habitación. Entonces a mí se me ocurrió la idea de pedirle algo muy especial: que se llevara a mi hermano con él, una “temporadita”, al Polo Norte. Allí se encontraría muy bien, rodeado por elfos y un montón de juguetes, y yo descansaría de sus tonterías, podría ver todo lo que quisiera en la televisión y no rompería mis juguetes. También podría pedir una lista muuuuuy larga de juguetes sin tenerlos que compartir con él. Cuando terminé la carta me fui a dormir, estaba muy cansada.
Era el día de Navidad, muy temprano por la mañana, me levanté para ver los regalos que nos había traído Papá Noel a mi hermano y a mí. Todos los regalos que había alrededor del Árbol de Navidad eran para mí pero ninguno para mi hermano. ¡Qué extraño! .Pregunté a papá y a mamá.
- ¿Dónde está Rafael?
- ¿Quién es Rafael? - dijo papá.
- ¡Rafael, mi hermano!
- Tú no tienes ningún hermano que se llame Rafael. Eres hija única.
- ¿Estáis de broma? Quiero ver a mi hermano Rafael. ¿ Por qué no hay regalos para él?
- Tú no tienes ningún hermano. Nunca has querido tener hermanos.
          ¡Mira cuántos juguetes! Todos son para tí sola.
- ¡Qué me importa! ¿Con quién voy a jugar ahora?  Con mi hermano
     lo pasaba muy bien jugando ¿Para qué quiero tantos juguetes? Es    
muy aburrido jugar sola.

Me fui en busca de mi hermano a su habitación, pero no era su habitación, era un “cuarto de invitados”, como lo llamó mamá.

Me sentía muy preocupada y echaba de menos a mi hermano, sobre todo pensaba en los momentos que el decía tonterías y me hacía  reír aunque yo estuviera muy triste. Tenías muchas ganas de verlo para jugar con él.
Quería con todas mis fuerzas que volviera a casa pero no sabía cómo hacerlo.
El cielo estaba todavía oscuro y vi una estrella fugaz. Recordé en ese momento lo que mi madre me había dicho alguna vez: si ves una estrella fugaz y pides un deseo, este se cumplirá. Cerré los ojos con mucha fuerza y pedí que mi hermano volviera a casa en ese mismo instante…

Alguien se echó encima de mí y me abrazó con mucha fuerza diciendo:
- ¡HERMANAAAAAAA! Es muy tarde,  ¡Despierta!. ¿Qué haces dormida todavía? Vamos a llegar tarde al colegio.
Me desperté asustada frotándome los ojos. Entonces me dí cuenta que había tenido un mal sueño. Abracé a mi hermano y le dije:
- ¡Te quiero mucho hermano!.
Me levanté y cogí la carta que había escrito a Papá Noel y la tiré a la basura. Escribí otra carta nueva en la que le pedía unos regalos para mí y para mi hermano. También le pedí el deseo de que no me separase de mi hermano nunca.
Y colorín colorado a mi hermano he recuperado. 

martes, 15 de noviembre de 2011

SU MIRADA. MI VISIÓN

Cuando fui a la Universidad ni siquiera supe porqué lo hacía ni a qué me iba a dedicar luego. Tuvo a bien el destino, y por algo será, ponerme delante de los adolescentes y así lo acepté. Con mucha ternura llegué hasta los corazones más desconfiados, con un poco de pericia puse de mi parte a los "chulitos" y así han pasado los años...y qué deprisa pasan (...si fueran años luz...)
De manera deliberada y con conciencia de lo que hacía, elegí este curso un grupo de niños y niñas con ciertas discapacidades, físicas, psíquicas y emocionales, porque pensé que yo tenía mucho que aprender de ellos. Los días han transcurrido y ahí estoy codo a codo con ellos. Mientras todo va bien...¡todo va bien! El problema se presenta cuando de pronto un día entras y los encuentras diferentes: más sensibles, más revoltosos, más violentos, más desobedientes...¿Qué hacer entonces? ¿Cómo tratarlos? ¿Tal vez reñirles? ¿Mimarlos?
No son como los demás, bajo ningún concepto lo son, sin embargo, yo soy la misma para unos y otros, soy la misma y soy limitada, nadie me ha enseñado, no conozco las pautas. En estas ocasiones tengo que arriesgarme y confiar en que mi sentido común no sea tan común y sea capaz de abarcar lo incomprensible para mi corta mente que en esos casos es la más corta de entre todas las personas que allí estamos.
Son libres, dicen lo que sienten cuando lo sienten, no conocen la diplomacia y ni falta que les hace. Lloran si así lo dictan sus emociones y dejan que una carcajada deje la explicación en un segundo plano si así lo sienten, provocando que el resto se contagie de la risa. La única que no sabe reír como ellos soy yo, porque estoy en otro mundo, el coherente, el cuerdo, y me apeno en esos momentos por ello, por no saber como llegar a sus corazones en esos momentos en que la situación los desborda y dejan de ser parte de la masa para ser quienes son: únicos, especiales e irrepetibles.

jueves, 10 de noviembre de 2011

TU CIUDAD, MI DESTINO

De árboles y grandes avenidas se viste tu ciudad en esta tarde soleada. Apenas han quedado unas nubes en el horizonte y aunque el otoño está cayendo sobre los días, su luz, filtrándose por entre las hojas embellece sobremanera los álamos. 
Conociendo tu ánimo sereno tu ciudad se me antoja bulliciosa a la vez que mágica por el amasijo de verdes que salpica el asfalto.
La fuente que me servía de referencia está hoy en silencio y sin luz, se quedó el agua cantarina en sus tubos de cobre, cosa que no detiene el bullir de la gente ni la aceleración de los automóviles que atraviesan impacientes la avenida.
Mientras recorro de punta a cabo la acera pienso en lo bien que se está cerca de ti.
No es la ciudad, no son sus fachadas ni sus parques, no son sus avenidas ni sus fuentes, es tu esencia que me invade y se apropia hasta de la hoja blanca desde la que escribo, trazando líneas que, sin remedio, hablan de ti. Ven a buscarme, no dejes que me vaya, tu ciudad es mi destino.

 Escrito hace un mes

SIEMPRE EN LA LUNA





Salí a hurtadillas de la sala atiborrada de personas que no tenían ningún interés por lo que allí se decía. Yo tampoco. En un momento en que todos estaban enfrascados en sus pensamientos, abrí la puerta trasera y baje de puntillas las escaleras. Escuché voces que se acercaban y tomé el pasillo que se abría a mi derecha. Encontrar la salida fue una aventura que mereció la pena cuando por fin vi la verja que comunicaba con la calle. Quedaba comprobar aún si no estaba cerrada con llave. Con paso presuroso y firmeza en la decisión tiré del pestillo y la puerta no opuso resistencia, respiré hondo y al doblar la esquina encontré a unos pocos que habían abandonado antes que yo el recinto, ahí encubiertos bajo un árbol fumaban como si les fuera la vida en ello. Pasé por su lado pero todos fingimos no vernos y seguí caminando en la dirección que me indicaba la luna, preciosa y llena hasta el extremo de dolerse. Allí estabas, sobre una nube de tintes otoñales, anunciando la puesta de largo del atardecer. No pude ya disimular mi impaciencia por reunirme contigo en una estrella y aceleré el paso, el golpe seco del tacón sobre el asfalto resultaba molesto en aquel ambiente silencioso. Te hice un gesto con la mano para que me esperaras y al descalzarme vi el brillo del lucero en mis pies que, impregnados por la magia de la luz, se elevaron. Al principio tuve miedo y con la respiración entrecortada te miré buscando el apoyo de tus ojos y los encontré, mirándome, sonrientes. Pronunciaste una palabra que no pude escuchar pero la calidez del vocablo me envolvió en un halo ligero y enredándose en mi cuerpo me elevó hasta la nube en la que me esperabas. Allí nos quedamos de pie, riendo con los brazos extendidos, queriendo tocar la luna. Tanto lo deseamos que ella tuvo a bien acercarse para que pudiéramos saltar hasta su superficie. Agitados por la emoción no calculamos el salto y de entre todos los cráteres que presentaba, fuimos a caer en el más mullido.Nuestros cuerpos rodaron y la carcajada se tornó ternura y deseo. La luna, cómplice, meció nuestro amor durante una eternidad, que para eso en el espacio no existen los segundos y el sabor de los besos, en años luz, es inagotable.





lunes, 7 de noviembre de 2011

NOVIEMBRE Y TÚ


Castañas asadas, árboles desnudos, películas clásicas, pomelo y jengibre, jazz, horario cambiado, roscos de naranja, libros apilados, guisos contundentes, angorina en la piel,  pasteles de hoja, calcetines altos, árboles ocre amarillentos, zapatos de suela de goma, vino tinto, grises en el cielo, charcos en el parque, estrés en la calle, sopa de verduras, palomitas de maíz, paraguas abiertos, sábanas de franela... tus besos y tu amor.

martes, 1 de noviembre de 2011

FLORES FRUTALES, FRUTAS FLORALES

Al despertarse, la neblina que produce la tristeza estaba instalada en sus ojos grises. Se incorporó y sentándose en la cama se quedó mirando absorta hacia la ventana. Los rayos de sol coloreaban de ámbar las paredes al atravesar los visillos y unos pájaros madrugadores revoloteaban alrededor de un pino. Buscó a tientas las zapatillas y sólo encontró unas impersonales chanclas veraniegas. El frío había llegado de pronto sorprendiéndola con una camiseta de tirantes que le cubría apenas los muslos, por lo que los frotó con energía para recuperar el calor, tiró luego de la sábana y tapó sus hombros desnudos. Por un momento pensó en volver a meterse en la cama, pero fue eso, un momento lo que duró esa idea en su mente, era una mujer vital y a pesar de las nubes que sobrevolaban su cabeza no quería rendirse, no había motivos para estar triste ni preocupada...cansancio vulgar nada más.
Con la energía robada a su voluntad, se puso en pie de un salto y casi corrió por el pasillo. Iba a buscar algo de ropa con la que cubrir su piel veraniega cuando al pasar por la cocina la sorprendió un sobrenatural espectáculo: sobre la mesa, abandonando los cestos de fruta, rodaban en dirección desconocida, limones, caquis, granadas, dátiles, peras, ciruelas y kiwis, se situaron, con orden establecido, en lugares estratégicos componiendo un cuadro vivo de flores frutales.
Sus ojos de un gris con chirivitas verdosas se agazaparon en un rincón para no ser vistos y su cuerpo olvidando el frío, se encogió hasta ovillarse para ocupar un mínimo espacio donde ser espectadora de primera clase. Media hora más tarde, el collage estaba terminado, los cestos vacíos y las frutas combinadas.
Lo único que se le ocurrió en aquel momento fue colaborar así que abriendo el frigorífico, sacó unas finas y redondas judías verdes que cambiando de nombre se convirtieron en pedúnculos florales.
Cuando volvió a la cocina para plasmar las imágenes en su cámara, el gris de sus ojos estaba exento de niebla y su piel había recobrado el calor del verano, sin embargo, ahora se presentaba el mayor dilema ¿cómo acabar en el desayuno con aquella exquisita estampa?

jueves, 27 de octubre de 2011

BESOS Y MÁS BESOS

Hace ahora un mes que bailábamos en el castillo para culminar un bello día de cumpleaños ¿recuerdas? dejamos que los ratones se acostaran y decidimos utilizar la calabaza para hacer una sopa de verduras redondas. Cada día desde entonces hemos danzado al son de los avatares cotidianos, nos hemos acostado temprano para reponer energías, hemos extraído el humor de donde a veces no lo había para dar una chispa renovada a la vida, pero sobre todo, nos hemos besado: en las calles, en la semillería, en el coche y en el ascensor. Nos hemos besado al amanecer, antes de que el despertador nos diga que el día llega con toda su rutinaria retahila de tareas. Nos hemos besado en la sobremesa, para diluir el sopor que da la digestión y estremecernos con la chispa que eriza la piel y nos conmueve; nos hemos besado en la tarde, hoy por ejemplo, en una tarde preciosa de otoño, empañada como estaba por las cosas que a veces suceden y nos hacen ver que la vida es efímera, es por eso tal vez que nos hemos asomado a la naturaleza y allí hemos querido besarnos, contemplando un espléndido cielo salpicado de grises diversos, oscuros, claros e intermedios, en cada gris un blanco, un rosa o ambos y en cada rosa un blanco o un gris. Infinitas rayas horizontales difuminadas en la atmósfera de octubre, cubriendo la cima de la montaña. Cayendo en picado sobre el valle, el sol decía su adiós a un día plagado de inquietud y nosotros lo hemos despedido, como no, con un BESO.

ALGUIEN DIJO...

...Si llega la inspiración que te coja escribiendo y aquí estoy y estoy muchas veces, la verdad, porque entro y pongo dos palabras y luego me quedo en el limbo y en vista de eso, cierro la página ¿quiere salir realmente de la página? pues sí, eso es.
Al rato entre una tarea y otra abro la página de nuevo y coloco una frase que hasta me gusta pero después de la frase...nada de nada.
Pero si a mi lo que me gusta es escribir del tirón que ya lo saben los que me conocen, me gusta llegar, ver el folio en blanco y llenarlo en un momento de letras, que no sean inconexas las palabras, que haya un hilo conductor entre la primera y la última y en el medio un mensaje cifrado. Que todo esté lleno de símbolos.
A veces, cuando me sale realmente eso que es, lo que me gusta de verdad, pienso en esas personas entendidas que se ponen frente a un cuadro o analizan y estudian hasta la extenuación, textos, partituras y demás expresiones que algunos humanos ilustres dejaron en su momento, pienso en ello porque cuando leo las conclusiones que han sacado después de tan exhaustivo análisis, me río o mejor sonrío para mis adentros y me digo:
Qué sabrá la gente lo qué uno ha querido decir en cada momento, en el supuesto que haya querido decir algo, que eso es otra.
Cuando releo lo que he escrito, aquí en el blog o en cualquier otro sitio, aparecen los símbolos que solamente yo y aquellos con los que sostengo el hilo del que hablaba antes podrían entenderlo, podrían saber porque lo he puesto así, porque lo he dicho en ese momento. Dudo mucho que el día que mis escritos sean leídos por personas que no me conocen, éstas acierten a entender porqué utilizo un número o un color, porqué me embeleso con una melodía o porqué una palabra concreta puede hacer brotar en mis ojos una lágrima.
Cuando llegue la inspiración no se si estaré sentada pero desde luego estaré atenta para percibir su llamada, hilaré la historia y engarzaré los sucesos, será un collar valioso de cuentas preciosas talladas con detalles de la vida y de los sueños.

martes, 25 de octubre de 2011

UNA ODA A LA ESPERANZA

Hoy ya no es ayer y han ocurrido cosas que convierten el día en uno bien diferente al anterior pero lejos de entristecerme voy a cantar una oda a la esperanza para que el pijama azul hospitalario se transforme en el de cuadros de franela, para que la luz fluorescente sobre tu cabeza pase a ser de nuevo la lamparita de luz amarilla apenas cubierta con el pañuelo gris con rayas burdeos, para que las sábanas de recio algodón una y mil veces lavadas se cambien en pocos días por las tuyas de algodón suave y perfumado, para que los pasillos blancos recuperen el color del azulejo en el zócalo, para que el sonido de los pasos que se acercan desaparezcan dejándote escuchar la música compuesta por tus aves, para que la comida vuelva a servirse a las dos alrededor de una mesa redonda de mantel casero, para que vuelvas a tu casa restablecido y feliz. Para que nada perturbe tu sueño esta noche, entono esta oda a la esperanza y mientras cierras los ojos, te beso.

LA PRINCESA MARGARITA, LA PRINCESA DE MI INFANCIA

Margarita está linda la mar, y el viento, lleva esencia sutil de azahar; yo siento en el alma una alondra cantar; tu acento: Margarita, te voy a contar un cuento: Esto era un rey que tenía un palacio de diamantes, una tienda hecha de día y un rebaño de elefantes, un kiosko de malaquita, un gran manto de tisú, y una gentil princesita, tan bonita, Margarita, tan bonita, como tú.
Una tarde, la princesa vio una estrella aparecer; la princesa era traviesa y la quiso ir a coger. La quería para hacerla decorar un prendedor, con un verso y una perla y una pluma y una flor. Las princesas primorosas se parecen mucho a ti: cortan lirios, cortan rosas, cortan astros. Son así. Pues se fue la niña bella, bajo el cielo y sobre el mar, a cortar la blanca estrella que la hacía suspirar.

Y siguió camino arriba, por la luna y más allá; más lo malo es que ella iba sin permiso de papá. Cuando estuvo ya de vuelta de los parques del Señor, se miraba toda envuelta en un dulce resplandor. Y el rey dijo: «¿Qué te has hecho? te he buscado y no te hallé; y ¿qué tienes en el pecho que encendido se te ve?». La princesa no mentía. Y así, dijo la verdad: «Fui a cortar la estrella mía a la azul inmensidad».

Y el rey clama: «¿No te he dicho que el azul no hay que cortar?. ¡Qué locura!, ¡Qué capricho!... El Señor se va a enojar». Y ella dice: «No hubo intento; yo me fui no sé por qué. Por las olas por el viento fui a la estrella y la corté». Y el papá dice enojado: «Un castigo has de tener: vuelve al cielo y lo robado vas ahora a devolver». La princesa se entristece por su dulce flor de luz, cuando entonces aparece sonriendo el Buen Jesús. Y así dice: «En mis campiñas esa rosa le ofrecí; son mis flores de las niñas que al soñar piensan en mí». Viste el rey pompas brillantes, y luego hace desfilar cuatrocientos elefantes a la orilla de la mar.

La princesita está bella, pues ya tiene el prendedor en que lucen, con la estrella, verso, perla, pluma y flor. * * * Margarita, está linda la mar, y el viento lleva esencia sutil de azahar: tu aliento. Ya que lejos de mí vas a estar, guarda, niña, un gentil pensamiento al que un día te quiso contar un cuento.

RUBÉN DARÍO

sábado, 22 de octubre de 2011

SIEMPRE LO SUPE

Tendríais que haber venido a comer más días. Mañana es sábado y no haré patatas fritas con filetes, no es el plato que a mi más me guste y vosotros, ahora no estáis.
Al atardecer escucharemos la misma melodía y sus notas nos unirán a través del espacio. La misma luna, distinta luz. Reunidos en el universo nos daremos un festín compuesto de manjares y de besos. Os elevaré en un abrazo para salvaguardar vuestros pasos de los desperfectos del asfalto y de la vida.
Hoy me he quedado aquí, aunque vosotros os hayáis acostado... me he quedado aquí y os miro, con los ojos del corazón y también con él os beso.

viernes, 21 de octubre de 2011

CON LOS OJOS DEL CORAZÓN ( Homenaje a Benedetti)

No sé si alguna vez les ha pasado a ustedes pero cuando estoy lejos de las personas que amo, puedo ver sus rostros a través de los ojos del corazón. Tal vez sean ojos daltónicos y confundan las escalas de verdes, azules o rojos, quizá sean cortos de vista o estrábicos, a lo mejor no tienen unas bellas y espesas pestañas y pueden no aparecer enmarcados por unas cejas con personalidad, no sé si les ha pasado a ustedes pero yo siento cada día que los ojos del corazón son lo que abarcan un horizonte más amplio.
No sé si alguna vez les ha pasado a ustedes pero los ojos de mi corazón lloran ante la nostalgia o la desdicha, lloran con la emoción de un bello sentimiento, lloran y se deshacen de sus lágrimas a través de las ventanas que, simétricamente, se abren al mundo en mi rostro. También sonríen, claro.
No sé si alguna vez les ha pasado a ustedes pero cuando escucho la voz de mis hijos y sin necesidad de verlos, los ojos del corazón me alertan sobre sus estados de ánimo y desprenden chispas cuando ellos se mueven alegres y se encogen si están tristes.
No sé si alguna vez les ha pasado a ustedes pero los ojos de mi corazón no entienden de edades y no distinguen entre la tersura o las arrugas de la piel, porque su mirada va de corazón a corazón atravesando distancias insalvables.
No sé si alguna vez les ha pasado a ustedes pero aquí, en esta casa alejada de lo que siempre fue mi vida, los ojos de mi corazón contemplan la imagen de aquel a quién amo, envuelto entre sábanas y sueños comunicando a mi piel un arrebatador torbellino de sensaciones.
Es ya muy tarde, la hora de la vuelta a casa de Cenicienta, la hora de las brujas, la hora mágica y yo... ustedes pueden irse a dormir. Yo, me quedo... con los ojos del corazón alerta.

lunes, 17 de octubre de 2011

LA FUSIÓN DE LAS ALMAS

Se escapó del cuadro una flor de color rosa intenso y suspendida en el aire, recorrió toda la casa. Al verla atravesar los espacios con tanta facilidad dudé si se trataba de una pincelada o de un ser vivo y alado. A través de la ventana el sol brillaba tenue por encima de los tejados ocres y desgastados y el gallo de la casa de enfrente empezaba a ensayar para su concierto matutino. Miré las plantas que reposaban sobre el alfeizar y curiosamente aquella flor de gitanilla, tenía el mismo color fucsia que la pincelada huida que yacía en ese instante, sobre la tela estampada con círculos pasteles del sofá. Me acerqué sigilosamente para identificar sus rasgos, para saber si era una flor completa, si sólo era un pétalo o si como empezaba a pensar se trataba de un ser vivo alado de color idéntico al de aquellas flores que mi padre pintara sobre el basto lienzo.
De puntillas y descalza recorrí las baldosas heladas. No hallé nada donde segundos antes la vi reposando. Contrariada, me situé en el centro de la habitación y miré atentamente a un lado y otro. Arriba y abajo. En la lámpara y sobre la mesa. Nada, ni rastro del espectáculo aéreo del que poco antes había disfrutado. Sin ponerme aún los zuecos me acerqué hasta el lugar donde el cuadro en cuestión permanecía colgado, observé atentamente y de las tres flores originales dibujadas en aquel jarrón con la precisión de una mano esmerada, sólo dos se mantenían tan frescas y jugosas como el primer día, ni siquiera el polvo del tiempo había hecho mella en su belleza. Junto a ellas, una hoja caída ponía de manifiesto la huida de la tercera en discordia, la maravilla volátil que me tenía absorbida y encantada.
Un ruido rasgado y un golpe seco me hicieron girar la cabeza y posteriormente todo el cuerpo. En la pared de enfrente, portadora de la estampa de un lago en el que se podía adivinar la sombra de un sauce, obra de mi madre, estaba ocurriendo un hecho sorprendente: la flor, sin su hoja, se había lanzado al agua en un desenfrenado movimiento. La contemplé moverse como el pez más hábil por el espacio constreñido del lienzo, incansable y en repetidos movimientos fondeaba el lago y volvía de nuevo a la superficie. Pareció encontrar reposo en un espacio que separaba una roca de la orilla y entonces, se detuvo. Después de su inquieto y veloz recorrido recostó sus pétalos sobre la quietud del agua y exhausta ya, se dispuso, por fin, a disfrutar del paisaje. Nunca me fijé, mientras permaneció callada en el jarrón, en sus rotundos rasgos acuáticos.

miércoles, 12 de octubre de 2011

SER, ESTAR

Siempre que la necesites la encontrarás, a veces innecesariamente preocupada por todos, haciendo cábalas sobre cómo estará éste o aquella, organizando una cena de Navidad o estudiando el calendario de las fechas en las que hay que visitar a los especialistas, sean suyos o de sus seres queridos.
A veces, y como suele ocurrir, nada concuerda con lo que en su cabeza trajinó y entonces se levanta con el pie izquierdo, lo malo no es eso, lo peor es que ya no apoya el derecho en todo el día y entonces no vayas a opinar distinto cuando le hables porque seguro va a decir que le llevas la contraria adrede, que para eso la parieron piscis, cabezota hasta la muerte. Su razón la mejor razón, su pensamiento es, cómo no, el más válido pensamiento. Inamovible e incambiable dice que es su carácter, su marca de nacimiento, su idiosincrasia, su sello.
Generosa hasta el extremo, que ya se sabe que del tal palo...
Solidaria con las causas perdidas y cooperante con las rescatables.
Su pelo ensortijado de un pelirrojo algodonoso cubre su cerebro despistado y genial, en su entrecejo la herencia de un abuelo altanero imprime una marca severa en su rostro, incluso cuando sonríe. Su corazón le permite acoger y escuchar a todas las personas que depositan en ella su confianza, su inquietud, su alegría, su enfermedad, su dolor, su esperanza, su ilusión, su impotencia, su confidencia.
Si un día la conoces y le preguntas te dirá que no tiene hijos quizá porque no es consciente de que es la madre de todos los que la buscan para encontrar su abrazo y su palabra a tiempo.

domingo, 9 de octubre de 2011

ANTES DE DORMIR

Antes de irse a dormir ella cogía una silla de color rosa tipo sillón pero en miniatura y se la llevaba al cuarto de ellos para escuchar el último cuento del día, a veces se revelaba y quería que fuesen ellos dos los que se desplazasen hasta su cuarto, después de mucho tira y afloja consentía, pudiendo entonces comenzar la narración. Antes de eso ya habían jugado lo suyo sentados sobre aquel trozo de tela gigante que aún vive conmigo. Los click de famobil y los pin y pon, los potatos y los coches, el elefante sonoro y el hipopótamo de Dodot, los tapones de colores de los frascos de gel y champú, los pequeños pony de cola rosa-azulada, las cazuelitas, las muñecas, los animales de todo a cien, las canicas, las chapas y los cromos. Con todo querían jugar y a veces con nada jugaban. Durante un tiempo recogía una partida de ellos y al cabo de un mes sacaba la bolsa como si del día de Reyes se tratase ¡qué algarabía! ¡qué derroche de interés por lo que de pronto recobraba la novedad del primer día!
Después del cuento me obsequiaban con un beso y una frase, la misma que ahora pronuncio cada noche evocando sus rostros dormidos: TE QUIERO MUCHO Y ME VOY A DORMIR YA.

COLMADOS DE AMOR

Está la luna a punto de estallar de blancura, el cielo rebosante de estrellas, descansando, eso sí, después de la ajetreada noche anterior, cansadas de tanta expectación que provocaron y de tanto telescopio apuntando a su universo. Están las calles repletas de silencio, la estancia llena de música y aroma a sándalo... y mis oídos... desbordados de tus palabras no dichas, mi piel henchida de tus caricias y mis ojos salpicados del color de los tuyos.
Está la casa llena del aroma que rezuma tu piel y en la cocina, la silueta de tus labios estampa mil y un besos en mi cuerpo.
Sobre la encimera, los tomates tiñen de un rojo excitante las horas y en el patio, el cordel, imitándonos, mece las sábanas suavemente y con firmeza. En la habitación todo está lleno de luz, estando la luz apagada.

viernes, 7 de octubre de 2011

AFECTOS

Que no le tenían afecto, dijeron que era el problema, que era como un perrillo apaleado y no se fiaba de nadie. La verdad es que en la mirada tenía un cierto vacío de luz y estaba tan delgado como un galgo abandonado a su suerte. Famélico, con la piel cetrina directamente sobre el hueso y el pelo escaso. Sólo tenía doce años.
El caso es que una mañana se sentó en su pupitre y no profirió palabra, no hizo ningún ruido molesto y no interrumpió la explicación, tarea a la que dedicaba, normalmente, su tiempo con ahínco.
Lejos de decir nada el profesor siguió con sus explicaciones temiendo que de un momento a otro la bestia dormida despertara, pero no fue así, curiosamente y en vez de alegrarse, don Luis, se preocupó lo suficiente como para ponerlo en conocimiento del resto de los docentes. Ciertamente no estaba en un error cuando pensó que algo raro le estaba sucediendo a Ramiro, el alumno del que todos hablaban cada día tratando de poner un poco de orden y de afecto en su vida. A unos, les provocaba rechazo, a otros ternura, a otros compasión, a otros simplemente impotencia y a otros los llevaban los demonios al verse desarmados ante un personaje de ciento cuarenta centímetros y escasos treinta y cinco kilos.
La "maestra" de plástica entró de pronto interrumpiendo la conversación que sobre él chico mantenían. Yo se lo que le ocurre, dijo triunfante y mientras los demás volvían la mirada incrédulos e intrigados, dijo como la que tiene la llave del conocimiento: Ramiro está saliendo con Teresa.
Todos los ojos se abrieron de par en par más sorprendidos por la confidencia que por la aseveración que con tanto desparpajo había dejado colgando de la atmósfera.
¿No será nuestra Teresa la de la sonrisa abierta y la voz cálida? ¿ No será nuestra Teresa, la ?avispada e inteligente Teresa, la trabajadora incansable y la de educación sobresaliente?
Mirad, dijo ella, ved con vuestros propios ojos.
Corrieron sin vacilar a la ventana y allí estaban sentados en un escalón del patio, compartiendo un paquete de chucherías y riendo sin parar. Ella le miraba con ternura mientras él, como el animalito asustado que era, se hacía un ovillo ante la caricia cálida de sus ojos de miel y almendra.

miércoles, 5 de octubre de 2011

ESPUMA DE MAR

No estoy sola en este lugar tan alejado de mis raíces y mis hojas. No estoy sola y estoy viva, unas yemas de un verde recién nacido me han brotado en forma de beso. No estoy sola en esta playa, y cada ola al romper, susurra tu nombre a distintos tiempos y lo repite luego en el eco que permanece.
Cada gota que salpica mi cuerpo es una caricia que tu boca pronuncia sobre mi piel. Juego con la arena deslizando mis dedos sobre la huella de tu pie y me dejo envolver por su calor. Hazme cosquillas en las plantas y lléname de risas espumosas.
Bésame incansablemente y rodéame con tus brazos curtidos.
Elévame sobre tu cuerpo tendido y méceme luego al compás del sonido apacible de la tarde mediterránea.

lunes, 3 de octubre de 2011

DE CORAZÓN A CORAZÓN

Después de muchos intentos por conservar el suyo decidieron que la mejor solución a sus problemas sería un trasplante. Aquello sonó duro, contundente y casi cruel pero como todo se suaviza con los días, la noticia dejó de ser inquietante para convertirse en una puerta a la esperanza. No había que darle más vueltas y por eso, aquella mañana recibió un corazón nuevo, rojo y lleno de vida. Sobrevoló vertiginosamente los océanos para llegar intacto y a tiempo.
La recuperación fue asombrosamente rápida y al cabo de unos días ya se encontraba trasteando por la casa, eso sí, bajo la mirada atenta y cariñosa de su esposo.
Ven, le decía, siéntate a mi lado y descansa. Pero ella no quería parar, ahora que sentía el tic tac o el dub lub tan nítido dentro de su pecho, quería bailar sin descanso. Se movía como si fuera una pluma. De su pecho habían desaparecido los jadeos provocados por la limitación que le imponía su corazón enfermo.
Un día descubrió que con determinados olores imaginaba situaciones que nunca había vivido, por ejemplo, cuando estaba cociendo la verdura, concretamente la col rizada, escuchaba y veía que en algún lado dentro de sí unos niños protestaban. Se dio cuenta de que cambió el gel habitual por uno de lavanda porque utilizarlo le provocaba una sensación muy agradable y la llenaba de ternura, buscaba en esos momentos a su esposo y envuelta en el abrazo de él sentía como si unas pompas de jabón explotaran en su rostro mientras escuchaba una voz maternal que tarareaba un canción infantil.
Empezaron de esta forma un sinfín de situaciones nunca antes experimentadas. Eran tan reales las imágenes y tan poco coincidentes con su niñez que empezó a sentir una curiosidad extrema por saber a quién pertenecía el corazón que le devolvió la vida.
Una noche, mientras paseaba por la playa con su esposo le confesó todo lo que le estaba ocurriendo, exponiéndole su inquietud reciente y su presentimiento cuanto menos insólito.
Él que era un hombre comprensivo y generoso, puso toda la atención en las palabras de ella y cuando hubo terminado opinó que podrían preguntar a las personas que habían hecho posible el milagro, pues no podían llamar de otra manera al hecho de caminar sin tener que pararse cada dos pasos y de reír sin que le faltara el aliento.
No sabían qué respuesta iban a obtener pero tenían conocimiento de que en algunos países no era ningún problema conocer el nombre del donante así que ¿ por qué no intentarlo?
Dos días después estaban viajando hacía una ciudad que distaba de la suya cinco horas de avión, al principio estuvieron en silencio, luego charlaron de muchas cosas y por último volvieron a quedarse mudos ante la inminente llegada a la dirección que llevaban apuntada.
Un hombre de ojos almendrados y rostro opaco les abrió la puerta, estaba extremadamente delgado y en su rostro y su cuello era notable la huella de su tristeza.
Hizo un esfuerzo por sonreír varias veces en el transcurso de la conversación pero fue en vano, la niebla empañaba su mirada y en la boca un rictus de melancolía provocó la compasión de los que telepáticamente pensaron que quizá no deberían haber ido hasta allí a remover sus recuerdos.
El hombre los hizo pasar y les invitó a sentarse, después de preguntarles si deseaban tomar algo se derrumbó sobre una silla sin atender a la petición del vaso de agua que la mujer le pidiera por favor.
Era muy guapa, dijo con voz queda, a mi al menos me lo parecía, continuó, aunque ella siempre decía que sólo era graciosa. Su risa era explosiva y cálida, prosiguió, y era tan cariñosa...
Su relato inacabado se interrumpió con la llegada de dos niños, un chico y una chica, adolescentes.
Hablábamos de mamá, dijo el hombre.
La chica pareció entusiasmada y dijo: le gustaba el jabón de lavanda y mientras lo decía, posó su mirada en una fotografía en la que una mujer sostenía a una niña pequeña enrollada en una toalla de color celeste.
El chico esbozando una sonrisa comentó que lo que menos le gustaba de ella eran sus guisos de verdura.
Sin saber por qué, la mujer se levantó de la silla, su esposo la siguió con la mirada, ella se dirigió hacía donde estaban los chicos y los besó con un sentimiento que nunca antes había experimentado.
Ellos la miraron con una mezcla de asombro y ternura después de confesarle que aquel gesto que hiciera con los brazos para atraerlos hacia sí, era el ademán más repetido y querido por ellos, el que más echaban de menos desde el día en que su madre muriese en aquel absurdo accidente casero.

martes, 27 de septiembre de 2011

LO REAL DEL CUENTO

A media hora de las doce aprovecho el tiempo que resta del día para bailar en tu compañía, para perder los zapatos, si así nos place, y hacer que los lacayos vuelvan a ser ratones que desfilen traviesos, una vez se hayan despojado de la librea, que con tanta gallardía visten. Veinticinco minutos para decidir si conservar el carro o dejar que se convierta por fin en calabaza para así poder hacernos una rica sopa de verduras redondas ahora que llegó el otoño. Tal vez si apuramos hasta el último minuto y teniendo en cuenta que todo se esfuma a la hora mágica para convertirse en lo real, lo natural, tal vez decía, quedemos frente a frente desprendidos de las telas que componen nuestro traje de gala y podamos por fin celebrar, llegando al último segundo del día, la fiesta que comenzó hace casi veinticuatro horas, tu fiesta.
El faro de la bahía será la vela que ilumine tus días este año, no tienes que soplar hoy, no te preocupes, hoy sólo bailaremos hasta unos segundos antes de las doce y luego... después de la sopa, diremos a los ratones que dejen de danzar y haremos callar la música en el castillo. Apartados y en silencio nos diremos todo aquello que sólo se dicen los enamorados, sin hacer uso de la palabra. Además de las caricias y los besos, se admite la sonrisa y la carcajada.
Bailemos que distan cinco minutos de las doce y siento como el pelo cae, sujeto como estaba en la nuca, dejando ver unos rizos impacientes sobre el cuello y el rostro. No es la advertencia del hada madrina, es tu boca la que con su humedad los suelta.
Bailemos que a tres minutos de las doce, el corpiño que apretaba mi cintura ha perdido el cordón, enredándose en los botones de tu camisa blanca y almizclada.
Antes de que suene la primera campanada, anunciado el nuevo día, habremos festejado el día, habremos vivido la fiesta que culmina un bello día, tu día.

PERDIDA ENTRE LA MULTITUD

Nunca piensas que existen otros mundos que no son el tuyo y que los ojos y las mentes de otras personas ven las cosas de formas muy diferentes a como las ves tú. Yo, al menos, no pienso mucho en ello y cuando digo ver las cosas de otra forma me refiero a esas mentes que se quedaron algo perdidas en no se sabe que lugar, quizá en el fluido de la vida del seno de su madre o tal vez después, en el camino hacia su crecimiento.
En un edificio repleto de personas, con los pasillos atestados de adolescencia, alguien se sintió hoy sola y perdida hasta el punto de llorar y sentir que se desvanecía. Su mundo interior, cuadriculado, supongo, por lo estructurado y ordinario se desarmó cuando surgió un imprevisto y comprobó que no estaba en el lugar que debería, como cada día, ocupar a esa hora concreta. Sus pequeños pies deformes y sus andares fatigosos acompañaban a sus lamentos verbales sobre el desastre que era sentirse sola y perdida en aquel laberinto de pasillos y escaleras.
Menos mal que te he encontrado, me decía, mientras a través de sus espesas pestañas largas y de un negro insondable caía una lágrima. Quédate conmigo, continuó mientras con una mano pequeña y gordezuela se aproximaba para comprobar que la mía comprendía el gesto.
Me sentí vulnerable ante la desdicha y miré hacía otro lado para no mostrarle mi debilidad, para que se sintiera protegida por mi seguridad que falló cuando me sentí una con ella.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Y POR ARTE DE MAGIA Y...DE CONSTANCIA, TODO CAMBIÓ

Ahora no es la niebla, es la boria la que se se extiende en el horizonte de mis mañanas.
Me cambió el paisaje hasta el punto de olvidar la sensación de inquietud que a veces me producía la distancia. Al cabo de recorrer mil y un kilómetros por los cables de la comunicación a distancia, llegamos a un lugar tranquilo donde hasta la cobertura falla.
Me asombra la capacidad de adaptación o los mecanismos de defensa que difuminan imágenes y situaciones queridas de modo que el sol y la brisa se hacen tan deseables y principales que ha muerto en el pasado la sensación espesa e irrespirable de los días.
Ahora, mirando a través de la ventanilla del tren y aunque la aridez predomina en los campos que atravieso, veo flores por todos los lugares. No estoy ciega, ni me falla el razonamiento pero es imposible sumirse en la nostalgia cuando la vía que atravieso me conduce al lugar que en tantos segundos anhelé.
Que me envuelva la brisa, que me eleve hasta una nube elástica donde puedan saltar mis pies y acertar a ver así a aquellos a los que amo, que encuentre la risa en su mirada y música en su corazón, allí desde donde pueda agitar mis brazos y extenderlos para tocar con la punta de mis dedos sus manos, allí donde sienta que las palabras que escribo se extiendan en un haz de rayos luminosos con los que acariciar su pelo.
Que mis labios puedan tocar su piel, que en la vida se perpetúe el alborozo y pueda asi seguir disfrutando de la visión de sus rostros queridos por encima de la bruma que acompaña al mar al atardecer.
Me cambió el paisaje de tal modo que a veces me pregunto si siguo siendo yo o me he transmutado en otra.
Sigo siendo yo en plenitud, serena y extasiada.

Boria es el vocablo utilizado por el Cartagenero para designar a la niebla.

lunes, 19 de septiembre de 2011

CARMEN, LA DULZURA.

La primera vez la vi en una fotografía, sus ojos eran grandes y expresivos y una melena rubia caía por su espalda. Me pareció una chica muy guapa y me alegré al saber que esa expresión contagiaría a otros ojos más cercanos a mi sangre.
Luego la vi en persona, la belleza de la foto quedó empequeñecida al descubrir la ternura de sus gestos y la dulzura de su voz de timbrado andaluz.
Los inviernos no eran su estación preferida y tenía una tendencia a huir de las caminatas, las motos y los tacones, sin embargo, en primavera resurgía como la flor que era.
La he visto preocupada, risueña, llorosa y taciturna, la he visto con dolor y, con la entereza que da la madurez, la he visto aceptarlo y continuar poniendo un pequeño parche aquí y otro allá para hacer menos pedregoso el camino.
Ahora que sé que no está en su mejor momento he venido aquí, al lugar donde me reúno con los sensibles y los conjuro a todos a elevar una luz hacia el firmamento para obtener a cambio unas dádivas:
Que la ilusión y los sueños sean siempre coloridos en el corazón de Carmen.
Que la sonrisa sea único centinela de sus labios.
En esta noche y con brisa marina, elevo los ojos al cielo y perdida entre las estrellas, busco el talismán que ha de tornar la incertidumbre en certeza en la vida de la chica de voz dulce y cálida.

jueves, 15 de septiembre de 2011

NO ME HE IDO...

... Es que estoy de mudanza y agotada pero... prometo volver con nuevas historias y sentimientos muy pronto.
Tampoco os he olvidado, a los que entráis buscándome, porque en el fondo, eso es este blog o para eso está hecho, para el encuentro.
Un entrañable beso.

martes, 6 de septiembre de 2011

También es la noche...

... para empezar esa nueva vida que anhelaba desde hace meses.
Todos los sentimientos de amor hacía un hombre, el que amo, por los que las páginas de este blog han crecido son los que hacen que la noche adquiera ese tinte irisado, ese que permite que la sonrisa salga emulando al sol y desbanque al chirimiri que las lágrimas han provocado. ¡Qué arco iris precioso se vislumbra en el horizonte! ese del que hablaba antes, ese tan limpio donde todos los seres que conforman mi vida nunca quedarán atrás.
Sin copa hoy, que las horas no lo permiten y mañana hay que conducir, brindo con todos vosotros sabiendo de antemano que nos reuniremos en las letras, en la música o tal vez cuando menos lo esperemos, nos reuniremos también en el espacio.

ES LA NOCHE ( a mis hijos, mis padres, hermanos y mis queridos amigos)

Poco a poco y sin casi darme cuenta ha llegado la noche previa a la marcha. Seguro que no me he despedido de todas las personas a las que me hubiese gustado abrazar, pero, es que... tampoco me voy, siempre me voy a quedar en las cosas importantes, en las pequeñas cosas, en lo esencial... o eso me gustaría.
Aquí por ejemplo, me quedaré y anotaré la música que suena en ese lugar, lo anotaré sin tener idea de solfeo, conociendo apenas dos notas musicales. Anotaré el color de los bancos del parque, no el color del que están pintados sino el que le imprimen las personas que en ellos se sientan. Anotaré las vivencias en esa nueva casa, sin describirlas con pelos y señales, sólo dejando pinceladas de las emociones que me transmite. Dejaré el estado de ánimo que, como suele ocurrirnos a todos, será a veces muy bueno y otras... seguro que siempre va a ser muy bueno. No quiero mirar atrás porque a todos los que quiero están delante, los que se vienen conmigo y los que no, siempre delante en mi extenso horizonte.
Es por eso que, aunque haya llegado la noche que anticipa la marcha, nadie, nadie debe estar triste... todos vamos a salir ganando en vivencias que contribuirán al fortalecimiento de los corazones...sin embargo, he visto hoy algunas lágrimas, y otras no las he podido ver porque las mías lo impedían.

domingo, 28 de agosto de 2011

UNA FRASE O DOS

"Nadie puede predecir a qué altura puedes volar, ni siquiera tú lo sabrás hasta que abras tus alas y vueles"
"Atrapa rápido los sueños ya que si los sueños mueren, la vida es un ave con las alas quebradas que no puede volar"

jueves, 25 de agosto de 2011

NO HAY ABISMOS

Cuando dijo: "es como tirarse al vacío. Eso sí, un vacío algo lleno" lo dijo de forma tan imprecisa como el que habla del calor que hace en verano.
Después de pensar un rato en ello concluí que era una tontería perder el tiempo con eso y seguí inmersa en mis tareas.
Esa noche tuve un sueño:
Una vaca mordía mi mano y me retenía, en estas estaba cuando llegó el hombre de rostro amado y me liberó de la prisión de sus dientes herbívoros, luego caminamos uno al lado del otro, en silencio. El camino era llano y el mar se divisaba a lo lejos infinitamente extenso y en calma, sólo en un lugar las olas encrespadas chocaban insistentemente contra una roca que, lejos de aparecer redondeada por la fricción, se alzaba hiriente y escarpada, recortando el azul espumoso.
Emulando al sabio exclamé ¡EUREKA! ahora lo sé, el abismo es golpear una y mil veces la misma roca, volver una y otra vez al mismo pensamiento, horadar la mente con ideas vanas y carentes de vida. No sé porque dijo esa frase, concluí, pero no se refería a mí. Hay ideas felices, nuevas inquietudes y muchos sentimientos en la mía. No hay abismos, no hay vacíos.

lunes, 8 de agosto de 2011

LA ESCALERA DE COLOR

Varios días ya con el puñeterito dolor en la garganta. Antibióticos no hacen falta porque no está ni siquiera muy roja. Los oídos que también están dando lo suyo, están bien, dice el doctor... toda yo estoy perfecta pero... ¡me duelen!
Miro a un lado y otro de la casa y está todo lleno de cajas y bolsas que contienen a su vez otras cajas y bolsas, además de libros, ropa y otras zarandajas que he ido acumulando en estos años de vivencias en esta tierra de la que ya contaba antes cómo de calurosa y agobiante es cuando dice el sol ¡aquí estoy, vamos a freír un huevo en la acera!
Pues me está pareciendo ya que esta congestión que siento es la somatización de la incertidumbre que se cierne sobre mi por el hecho de tener que cambiar en breve de paisaje.
Pero cómo ¿es que no estaba contenta?
Pues claro que lo estoy pero... ¿es que todo tiene que ser blanco o negro? me parece a mi que hay toda una escalera de color en el medio ¿o qué?
Me hace mucha gracia o mejor, admiro mucho a las personas que lo ven todo muy simple porque en realidad todo debería ser así, muy simple, pero da la casualidad que siempre he sido yo, exageradamente sensible y hete aquí que me muevo muy bien sobre la cuerda de ese muestrario colorido, unas veces inclinada hacia los cálidos y otras hacia los tonos más fríos. Menos mal que me muevo muy bien ¿verdad? Todo superable entonces.
Qué levante la mano ese tan valiente que sea capaz de cambiar de un plumazo el decorado de su vida sin sentir ni un ápice de inquietud.
Qué levante la mano áquel que en su vida haya conseguido el logro de reunir todo lo que quiere en un espacio asequible sin tener que desprenderse de ninguno de sus afectos.
Ah, ¿que está el teléfono?, claro y ¿también internet?, claro, y el correo ordinario, no te digo pero, y ¿el calor de los ojos que se miran y se entienden? ¿ y la palabra que arranca una sonrisa que puedes ver? ¿y el contacto de la piel que se estrecha en un abrazo de complicidad?
Claro, eso lo tengo asegurado en la nueva tierra pero... faltarán otros importantes o no podrán ser tan habituales.
Este es el motivo por el que siempre, al menos en mi vida, hay una escalera de color y no todo es blanco o negro y... lo prefiero así, tanta simplicidad, tan poco colorido ¿como puedo nutrirme con tan escasos matices?

jueves, 28 de julio de 2011

EL LEGADO (Para Jose, Amalia y Hugo)

Reunidos alrededor de la mesa, miro como se han transformado sus facciones, como han dejado atrás el acné y se han convertido en adultos, aunque sigo viendo en ellos a esos tres pequeños que siempre rondaban a mi alrededor: mamá esto, mamá aquello, mira mamá, bueno ya no vengas...
Ríen y charlan distendidamente, contándose sus cosas, haciendo chistes de las noticias absurdas que salen una y otra vez en algunos programas de televisión. Mientras tanto, y aunque ellos piensen que yo ando distraída y en mi mundo, los observo: sus gestos, sus ojos, el ondulado del pelo de ella, el corte de pelo de ellos, su barba, si su expresión es de cansancio, si por el contrario su piel luce sana, sus tatuajes, si están más delgados, si tienen alguna queja, si están indignados con la época, el movimiento de sus manos y sobre todo, escudriño para sentir su estado de ánimo. Les pregunto y siempre dicen que están bien, que todo va bien y mientras lo dicen sigo haciendo el análisis, examinando sus gestos, la mueca en sus bocas, el brillo de sus miradas, la intensidad de su afirmaciones. Luego, cuando se han ido, la casa se queda en absoluto silencio e imagino que como en unos tiempos no tan lejanos, duermen apaciblemente la siesta.
Esta casa, que no ha dejado de ser un lugar acogedor pero transitorio, está hoy más llena de recuerdos que nunca, bueno, no más llena pero los recuerdos que se materializan en objetos ocupan hoy un área más pequeña, ya que todos están concentrados en cajas dentro de la habitación que me ha servido estos años como morada y aposento. Una habitación que me ha visto triste, eufórica, preocupada, pletórica, nerviosa, bella, crispada, tranquila, impaciente, cansada y como no, dormida.
Me voy, he de irme. El destino así lo ha querido y yo lo doy por bienvenido y lo acojo con la sonrisa que da la certeza de saber que algo ahí fuera es para ti, que algo bueno te espera.
Siempre un cambio trae algo bueno, se puede leer en los tratados de filosofía oriental.
A mi me gusta mi nuevo destino, hay mar y el arcoiris promete salir muchos días, sin embargo, como no todo se puede tener y como el hombre por naturaleza es un perfecto insatisfecho( y la mujer también)... sin embargo, decía, partiré sola aunque no me sentiré sola.
Estos pequeños seres que se gestaron en mi vientre hace ya... buf, un cuarto de siglo, se quedarán aquí, claro, donde está su vida, su trabajo, sus amigos, sus inquietudes, esperanzas y desvelos. Me iré sola pero me los llevaré conmigo en forma de bellos pensamientos y pequeños objetos: los muñecos agazapados en el interior de un huevo de fina lámina cubierta de chocolate, de obligada aparición en los días de Reyes, la pulserita que les pusieron al nacer, donde reza su peso y la fecha de nacimiento, la pinza que sirvió para que sus ombligos cicatrizaran adecuedamente, fotos, dibujos, olores, melodías y muchas viviencias.
Cómo suele ocurrir, coincide que el camino fácil no es el satisfactorio para los sentidos, para mi, esta insatisfación convierte el sendero en complicado.
Da la casualidad que las decisiones importantes no suelen ser sencillas o son tan sencillas y evidentes que nos parece que hay trampa, para dudar y así suspender en la vida.
No se si aprobado o sobresaliente, no se si en algún escalón intermedio pero amo vivir y por muchos senderos fáciles que aparecieran, me sentaría un momento en el medio de la encrucijada y atendería sin dudar a aquellos pensamientos que nacen en mi corazón para optar por el camino que le ofrezca paz, que abra una sonrisa amplia en mis labios.
No se si el legado que dejaré a mis hijos será bien acogido por ellos:
Dinero... ¡imposible!
Sabiduría... tienen que observar y vivir para adquirirla.
El legado que puedo ofrecerles se basa en las siguientes premisas:
La libertad del corazón, la música de las palabras, el temor del prudente, la valentía del intrépido, del que no quiere conformarse. Siempre he querido transmitirles la importancia de tener un sueño, para que pueda cumplirse. No hay sueños si antes no se entretejen día tras día y con cada movimiento, cada actividad y cada sentimiento. El sueño se va esculpiendo para que la esencia de la vida tenga una imagen real de lo que deseamos ¿cómo si no se puede alcanzar nada?
El legado, hijos mios es:
Bajate de la noria si no te gusta su movimiento, no te quedes por miedo a que te juzguen.
Súbete a una nube y enamórate de su color, de su suavidad y de lo etéreo de su devenir en el firmamento.
Levántate por la mañana y prolonga el sueño nocturno, plásmalo en tus ojos para que se refleje en la luz del día y te lo devuelva cargado del esplendor que dan los colores de la naturaleza.
Enamórate y recárgate de la energía que es única y especial, la que hace girar al universo.
Desde esta tribuna de la que me aprovecho para unir las palabras de la forma que me gusta os digo hijos:
Siempre estaré. No hará falta que pronunciéis una sílaba. Mamá escucha aún cuando el progreso ruge y devora.
Esta noche, le tocó a ellos, mis hijos a los que he intentado educar para que sean personas, sensatas, sinceras, humanas y sensibles.
Porque os quiero mucho, vaya hoy este legado para vosotros.

lunes, 25 de julio de 2011

AMANECIENDO CONTIGO

Me he despertado al escuchar mi nombre en tu voz, mi nombre, que no necesitas pronunciar porque antes de que lo hagas me llega, en ondas expansivas, el calor de tu llamada. He abierto los ojos y estabas mirando mi rostro que yacía quieto sobre la almohada. He sonreído al mirar los tuyos, con esa sonrisa amplia y franca que tan bien conoces, extendiendo mis brazos para estrecharte.
Tu cuerpo reposando sobre el mío ha jugado a encontrar la piel no descubierta y el mío ávido de tus caricias te ha mostrado el camino con pistas sonoras y de movimiento.
La dulzura y la pasión se han adueñado de la mañana y el sol perdiendo la timidez se ha hecho fuerte en el firmamento, dejando destellos como luciérnagas juguetonas y vibrantes sobre las sábanas almizcladas que presiden nuestro encuentro.
Me he mirado en tus ojos que miraban los míos y nos hemos perdido juntos en la profundidad del paisaje, una extensa carretera que se deshace entre bruma y flores cada vez que pienso en ti, cada vez que me siento viva en tu pensamiento.