Traduciendo los sentimientos

miércoles, 5 de junio de 2013

EL SABOR DE UNA GALLETA DULCE

Una galleta es lo que me comería ahora mismo. Una galleta de olor dulce e intenso. Una galleta con almendras picadas sobre una masa espumosa y ligera que reposa envuelta en una servilleta húmeda mientras me permito contemplar las estrellas. Recortar luego perfectos círculos con el borde de un vaso mientras evoco la luna llena o la luna nueva que no está pero es. El horno encendido me pide algo que llevarse a la boca y abriendo sus fauces ardientes introduzco la masa descolorida y a cambio me devuelve ricas y doradas galletas dulces, con sabor a almendra y a besos.









lunes, 3 de junio de 2013

SI ME VIERAS...

Si pudieras verme cuando llego a casa e introduzco la llave en la cerradura, si pudieras...
Apresuradamente te busco en la atmósfera donde aún queda la huella de tu presencia, entre esas motas visibles solo al trasluz, minúsculas partículas ligeras y danzantes.
Impaciente husmeo el aire donde percibo el olor de tu piel de melocotón dulce y mis papilas se deshacen en el agua de tus besos recientes.
Si me vieras cuando sentada sobre la cama, me desprendo de los zapatos, si me vieras...
Los abandono en un  rincón y camino descalza un tiempo indefinido esperando que de mis pies broten alas que me lleven contigo en ese instante, en el que al entrar en casa deseo desesperadamente abrazarte.

MÍRAME Y MÍRATE


3.6.13

JUN17. MÍRAME Y MÍRATE, de Mercedes Marín del Valle

De algún lugar de procedencia desconocida, llegó un objeto misterioso y de forma irregular, que taponó parcialmente el sumidero del lavabo.
Algunos quisieron asomarse atraídos por los destellos de tan mágico objeto. Otros, sedientos de agua y transparencia, quisieron nadar sobre su pulida superficie. Los más desconfiados decidieron por todos, y juntos, esperaron.
Después de muchos segundos de merodear a su alrededor sucumbieron irremediablemente a su poder.
Sintieron inquietud al observar elaboradas membranas rodeadas de finos pelos, moverse sin descanso. Cuanto más intentaban huir de los monstruos, más se le acercaban estos.
Adela se disponía a abrir el grifo del lavabo cuando vio que aún quedaba un pequeño trozo del espejo de su polvera rota y utilizando unas pinzas de depilar lo extrajo del orificio con cuidado.
En un examen minucioso de la pieza hubiera podido ver que un sinfín de microbios luchaban por aferrarse a su superficie para evitar el fatal destino, sus pequeños y numerosos cilios podían librar mil y una batallas sobre la piel de Adela, sin embargo, su ingeniosa arquitectura evolutiva no había contemplado la posibilidad de sobrevivir a espejismos.

corinaquin.blogspot.com

martes, 28 de mayo de 2013

NANA DE AMOR

Báñame en el agua de tus besos y
posa tus labios sobre mis párpados durmientes.
Arrullame con tu voz cálida,
y acurruca mi corazón sobre tu pecho.
Méceme con la música de todos los mundos y
estreméceme con la danza del universo.
Lléname de caricias dulces y
Acúname en tu inmenso abrazo.
Duérmete conmigo y no tendrá cabida el miedo.

lunes, 27 de mayo de 2013

EL SOL, MI SOL

En forma luminosa, como no podía ser de otra manera, llegó el sol como cada tarde a mi corazón. Hoy además, el sol, mi sol, estaba acompañado por ese otro, ese alrededor del cual giramos y que hacía días que no se dejaba ver.
Todo tiene un color especial cuando la luz te acompaña en el camino.

jueves, 23 de mayo de 2013

UNAS IMÁGENES, UNAS VIVENCIAS


¿Quién de verdad sabe lo que alguien siente o piensa cuando dibuja?
No es tan sencilla la mente; ni la del que traza, ni la del que interpreta.





Habría que estar en la misma piel y vibrar en equivalente sintonía,
Habría que respirar la misma inquietud  y sentir las mismas emociones.


Y OTRAS

Alguien llega un día y... te traspasa... y te entiende. Vibra contigo y sabe interpretar las palabras,
los silencios, las imágenes en color y los lienzos en blanco.

lunes, 20 de mayo de 2013

ODISEA ESPACIAL

...y sentir que mi cuerpo es ingrávido.
Bajo los escalones con entusiasmo para encontrarme con tu sonrisa que me saluda.
Dentro, huele a cocina elaborada y a menta, huele a almizcle, a sándalo y a vela recién encendida, huele, sobre todo, a galleta dulce.
Puedo flotar cuando estás. Puede sentir como mis pies se despegan del suelo y me impulsan a girar, ejecutando una danza en la que mis brazos quieren imitar el vuelo del ave mas grácil y mi cuerpo se eleva por encima de cualquier obstáculo terreno.
En un espacio infinito y sin tiempo mis manos juegan  con tu cabello y el mío se enreda en las comisuras de tus labios. Mis piernas rodean tu cintura y con tus brazos me envuelves y me meces. Mi boca se pierde entre los pliegues de tu piel y la tuya, hace tiempo que encontró atajos secretos. Tu mirada se baña en el agua de mis ojos y mis ojos se sumergidos en tu interior, bucean en el manantial del que se abastecen.
En esta odisea espacial, electrizante y sin atmósfera donde inspiramos amor y exhalamos vida, yo soy la energía cuando con tu boca pulsas los entresijos de mi piel y me cubres de besos y tú la transformas en luz cuando en el medio del éxtasis te contagias de mi danza cósmica. 

jueves, 16 de mayo de 2013

EL VALOR DE UNA SONRISA

Su cara expresa una seriedad que no se corresponde con su edad. El color rosa infantil de su abrigo, tampoco.
Aunque muchas otras veces la había visto, la conocí una mañana en el monte. Plantábamos árboles para crecer con ellos. Iba vestida de fiesta,quizá, para celebrar tan maravilloso acontecimiento. No le importó, sin embargo, hacerse con una azada y con su fuerza de niña adolescente tratar de clavarla en las entrañas de la tierra, horadar, cavar y conseguir para las raíces infinitos caminos subterráneos.
Por entre los minúsculos rizos de su cabellera, una gota de sudor vino a refrescar su frente y a aligerar de rubor sus mejillas. Respiró, me miró y sonrió. Fue la primera vez que vi su sonrisa.
Después de esa jornada de árboles y viento, nos cruzamos cada día en el mismo punto del camino de vuelta a casa. Ella alza su mano y la agita sonriente. Yo me alegro con su sonrisa y se lo muestro con mis gestos.
Deberías sonreír más pequeña niña, me digo mientras la veo alejarse por el espejo retrovisor de mi automóvil.