Traduciendo los sentimientos

domingo, 29 de septiembre de 2019

LLUEVE SOBRE MOJADO


    Ponte el abrigo marrón. Hace frío.
    ¿Desde cuándo tengo un abrigo marrón?
    Si hombre, el que compramos en las rebajas.
    ¿El verde, dices?
    ¿Verde? ¿Cómo verde?... ¿Esto es verde?
    ¡Claro! lo que te decía.
    ¡Vamos a ver! Esto es marrón de toda la vida. ¡Marrón!
    ¡Y una mierda marrón! El marrón no existe.
    ¡No existe, listo! ¿Y esto qué?
Desesperada sacó unos zapatos, una chaqueta de lana y algunas prendas más, en distintas tonalidades de lo que, a todas luces, era marrón.
    Pues tus zapatos son verdes, como mi abrigo, y, esta chaqueta es naranja oscuro. En cuanto a lo demás, no me pienso pronunciar ¿o es que te crees que soy un parvulito que está aprendiendo ahora los colores? Y, por cierto ¿por qué te gastas tanto dinero en ropa? ¿Y cuántos pares de zapatos tienes ya? Y al final, todo para ir siempre con el mismo pantalón vaquero y esas botitas ridículas que tienen más años que sol.
    Y que, te lo recuerdo, son marrones.
    ¿Eso marrón? Eso es del color de la arena de la playa y no tiene un nombre definido.
    ¡Vete a la porra!
    Las porras sí son marrones ¿ves? ¡Siempre quieres llevar la razón!

2 comentarios:

Francisco Rubio Yepes dijo...

Me encanta. Perfecta definición de ese daltonismo que no queremos reconocer.
Saludos.

cora dijo...

Gracias a ti por leer y comentar. Feliz noche.