
Lo que no era permisible bajo ningún concepto es que la radio nacional, se hiciera eco de semejante ritmo que atentaba contra el sentido del decoro y a decir de algunos médicos, podía traer consecuencias nefastas para la salud de los bailarines. Así mismo muchas personas tachadas de cultas y respetables, lo consideraban inapropiado e incluso en algunos países extranjeros condenaron esta forma de bailar.
Claro, no es de extrañar cuando a esas mentes tan retorcidas llegan las siguientes instrucciones:
El twist se ejecuta con los pies quietos, moviendo principalmente la cadera y el pecho ¡Qué escándalo, qué perversión!
No conozco una actividad más liberadora y que me haga sentir mejor que un buen movimiento de cuerpo al ritmo de la música: Twist. Rock. Samba o al estilo libre que es el más creativo.
No conozco ningún brebaje simple o combinado que produzca una sensación de euforia tan especial como el baile, cuanto más te muevas, más endorfinas se liberan y más felicidad rebosas.
No hay duda de que el mejor remedio para combatir la melancolía de las tardes grises y aciagas es bailando, ni siquiera hace falta compañía. Twist o rock, libre o con estilo, el resultado es inequívoco, cara de felicidad y relajación absoluta.
¡Qué suerte que nadie coarte la capacidad de movimiento y el arte que desprenden los cuerpos que se dejan mecer por la música! ¡Qué suerte vivir danzando!
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