Traduciendo los sentimientos

martes, 22 de octubre de 2013

REENCUENTRO

La miró con tanta delicadeza que ella apenas se dio cuenta. Sin embargo, al cabo del tiempo, lo supo. Él conocía cada detalle y cada gesto de su rostro. Sabía de cada pliegue y de cada minúscula mancha en su piel,  del tamaño de su cintura y del de sus manos. Sabía cuánto tenía que abrir los brazos para rodear sus caderas y como de pequeños eran sus pies. Sabía incluso de sus heridas, de sus miedos e inquietudes sin que ella, aún,  se las hubiese mostrado explícitamente. Sabía que, para recuperar la paz que un día perdiera, sería  infinito el número de besos que debía darle cuando aquella mañana se posó justo a su lado con las alas rotas. Sabía además que no fue casualidad pues él también la esperaba.
Todo esto lo supo ella después.

En el instante en que este prodigio ocurrió, no podía hacer otra cosa que no fuera dejarse acariciar por su voz cálida. Lo había echado tanto de menos.

domingo, 20 de octubre de 2013

COMPLICIDAD

Te escribiría incansable en esta noche de octubre, ya sabes, narraría con todo lujo de detalles todos los sentimientos que se mueven al mismo compás de la música que ahora suena, sin embargo, qué falta hace talar árboles si tú, sientes y sabes todo en cuanto te pierdes en mi interior. Me gusta así: claros, transparentes. Navegando sin remos. Solos tú y yo, Nunca a la deriva. Siempre sin brújula ni relojes. 


jueves, 17 de octubre de 2013

17 DE OCTUBRE

Qué pena que lo que haya que celebrar hoy sea el día de la erradicación de la pobreza. Qué pena no desterrar ese día del calendario, del tirón, arrancarlo sin piedad, alegremente, romperlo en pedazos y echarlos a volar.
Qué pena que esos vándalos que roban de día y a cara descubierta no sientan, aunque solo sea un poco, las necesidades de esos otros que hace muchos, muchos años venimos viendo, día si y día también cargaditos de moscas en sus lagrimales.
Las noticias, nada halagüeñas, lejos de igualar la cesta de la compra, la distancia, por cada minuto que pasa, un poco más.
Antes era África, sus guerras internas y su nomadismo perpetúo la que nos acompañaba a los postres y mientras en la cucharilla se derretía el helado, sus vidas se abrasaba en un mar de tierra estéril.
Ahora, África y sus campamentos interminables interesan poco porque más cerca, mucho más cerca, al lado de nuestra casa, habiendo grandes superficies donde se tira el excedente para no abaratar, las moscas también se ceban en los que forzosamente están detenidos.

De la picaresca ya hablamos otro día, que ya se que habrá quien lo esté pensando por anticipado.
Hoy toca erradicar, no la pobreza, que no debería existir, es tiempo de erradicar a quien la propicia en pro de sus intereses.


miércoles, 16 de octubre de 2013

MIS ZAPATITOS DE TACÓN

Sobre sus zapatos de tacón era toda una personalidad o quizá, sería más acertado decir que era todo un personaje. Caminaba segura de si misma y no le importaban en absoluto aquellas miradas incisivas que encontraba a su paso, sobre todo porque no veía prácticamente nada. Su charla dislocada y sin sentido ahuyentaba de su lado al grueso de las personas conocidas pero no reparaba ella en esas minucias. Su existencia era suya y la vivía como quería, en la más absoluta irracionalidad de horarios.
Un día sufrió un desvanecimiento inoportuno y fue a darse de bruces con un automóvil que transitaba por la calle. Tuvo suerte de que la conductora, respetuosa con las normas de circulación, no sobrepasara los treinta kilómetros por hora, de no ser así, lo que se quedó en una anécdota podría haber sido una tragedia, pero, eso sí, su pierna se quebró y para su desgracia se vio obligada a dejar de lado sus tacones.
No tomó calmantes para aminorar el dolor de su extremidad dañada, los tomó para calmar su ego, para no sentir la indignidad al verse disminuida en quince centímetros y caminar sobre zapatillas de vieja, cuando ella solo tenía ochenta años.

jueves, 10 de octubre de 2013

EL CAMINO A CASA

Aquella noche no pudo dormir. Había subido mil y una vez las escaleras cargada de maletas y bolsas, sin embargo, no  tenía sueño. La emoción se concentraba en sus ojos de tal modo que era imposible cerrarlos. Se sentía como un gato en la noche, iluminando el cuarto con su destello.
Quizá fueron dos horas o quizá fueron cuatro el caso es que se levantó sin una pizca de cansancio en su cuerpo, ni siquiera se había despeinado.
Debajo del agua templada extendió el perfume del azahar sobre su piel para pasar luego a vestirse apresuradamente. Deseaba más que nada salir y emprender el viaje.
El camino desconocido, lejos de inquietarle, le sirvió de acicate.
Llegó dos horas antes de lo previsto
pero no se impacientó en absoluto. Sentada frente al volante de su coche, observó a cada transeúnte y se recreó en cada árbol. Todos los segundos de aquel día, tuvieron un significado nuevo y especial y todos los vivió como una vida, intensa y felizmente.

miércoles, 9 de octubre de 2013

METAMORFOSIS

El primer gusano que tejió su capullo no sabía muy bien donde se metía.
Al segundo se le vio más confiado.
El tercero comió hojas sin parar, como si quisiera acelerar el proceso.
Antes de que el cuarto desapareciera del todo bajo su propia seda, alguien se le acercó para hacerle una entrevista.
Buenos días ¿cuál es su nombre?
Buenos días respondió el gusano, este periodo de la vida es tan efímero que el nombre no importa.
¿Podría explicarme que se siente ahí dentro?
Pues verá, pasamos una etapa de la vida siendo observados de manera continuada, sin intimidad para comer ni para dormir.
Cuando estamos aquí dentro, de pronto se hace el silencio de manera que solo escuchamos nuestros pensamientos. Es una etapa dorada de reflexión y maduración. Solo cuando el conocimiento de nuestro yo es completo, salimos. La magia surge en forma alas que dan expresión a nuestra libertad recién adquirida.
Dicho esto, cerró el pequeño agujero que le quedaba por tejer y se perdió en su mundo interior dejando al entrevistador con la boca abierta.

martes, 8 de octubre de 2013

TODO EN SU MOMENTO

En los próximos tres días no esperaba a nadie.
Se aseó, se puso su mejor camisón y con su libro de poemas decidió  esperar a la muerte. Era una noche inigualable para tener una cita con ella. Estaba en paz con el mundo y consigo misma.
El cuco proclamaba a voz en grito que eran las tres de la madrugada cuando lo recordó: ¡Era el día de su aniversario de boda!
Cada año  hacía las tortitas preferidas de su ya difunto marido y luego iba al cementerio y las comía frente al panteón familiar donde podía leerse “Revolveré el cielo en cuanto llegue. Todo con tal de encontrarte”
¡Era un despiste imperdonable! Se levantó con la agilidad de una colegiala y en la cocina preparó una masa compuesta de leche, huevos, harina, almendras, azúcar, canela y anises. Para cuando estuvo horneada, ella estaba dando cabezadas contra la mesa.
Antes de salir con las tortitas y, contra todo pronóstico, llamaron a su puerta. Ella que no esperaba a nadie arrimó su ojo a la mirilla y alcanzó a ver al portero que no traía buenas noticias. Durante la noche, su vecina y amiga, la señora Elena, había recibido la desagradable visita de la muerte.


lunes, 7 de octubre de 2013

VIDAS DEL TREN

Ha pasado el tren de las diez y diez, antes paso el de las siete y diez y aún antes el de las tres y diez.
Los miro desde la casa y me pregunto quién irá dentro. Te miro y te hago esa pregunta. Te encojes de hombros. ¡Quién sabe!
Personas anónimas y cansadas después de un duro día de trabajo, regresan al hogar.
Personas que al introducir la llave en la cerradura, exhaustas y acaloradas, encontrarán distintas situaciones:
Un hombre de mediana edad, por ejemplo, que, arrastrando los pies llega hasta la cocina y la encuentra vacía de alimentos y de vida. Los alimentos pueden comprarse pero las vidas no y su soledad se hace aún más insoportable cuando se da cuenta de que el tiempo pasa como un cometa pero a diferencia de éste, ni siquiera el destello deja.
Una señora que duda si abrir la puerta porque escucha un griterío de niños tras ella y está rendida. Una abuela despeinada y ajada la espera con impaciencia. Esto ya no es para ella, ya crió a sus hijos, no soporta tener que criar a sus nietos y aunque no lo dice, aunque calla siempre, el dolor de su garganta es una manifestación evidente de su impotencia.
Un hombre que parece optimista y que no necesita utilizar la llave para entrar porque su compañera lo espera cada día en el balcón con los ojos llenos de chispas. Se lanza a su cuello y lo besa repetidas veces mientras él no sabe si quitarse el uniforme de trabajo primero o seguirla en sus besos ya que desea las dos cosas con igual fuerza.
El maquinista no se baja en esta estación, aún le queda un tramo largo para llegar a su destino. Desde su ventanilla observa a una mujer en un jardín que se pone la mano de visera para que la luz del sol no le impida ver el tren de mediodía. Un hombre se acerca a ella y apartando su cabello la besa en el cuello.
El maquinista desea más que ningún día llegar a su casa para besar con la misma pasión a su mujer y entonces recuerda que ella no está. Se fue un día de otoño. Todo estaba intacto en la casa. En el armario, sustituyendo su ropa quedó un papel doblado que no era una
despedida. La lista de la compra no hizo más que agravar su sufrimiento al recordar el día que compraron juntos el jersey que esta tarde llevaba puesto.

NECESIDADES

Se adoptaron mutuamente. Él extrañaba una madre. Ella tenía muchos consejos que ofrecer.
Acordaron reunirse cada tarde en el jardín de la casa y, mientras las notas musicales atravesaban los visillos de color café y las campánulas se abrían a la nueva temporada, él descubría un mundo inmenso en la caja de la costura y ella recuperaba cada uno de los refranillos que permanecían aletargados en su memoria.